Por La Espiral: Una nueva era armamentística nuclear se abre tras el final del New START

Por La Espiral: Una nueva era armamentística nuclear se abre tras el final del New START

El Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, coloquialmente conocido como New START, quedó literalmente enterrado el pasado 5 de febrero, luego de que Estados Unidos y Rusia lo dejasen fenecer.

Se trata de un acuerdo cuya función esencial consiste en regular, supervisar y limitar las capacidades nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Y, léase bien: mantener el equilibrio nuclear entre ambas potencias.

No renovarlo significa quedarse sin base, ni límite, ni convenio, ni inspección mutua y, además, romperse el equilibrio también en ese renglón tan delicado en un momento especialmente álgido en la aldea global.

Ya será imparable una nueva era armamentística nuclear. Hasta Francia anunció en marzo que retomará su producción de armas nucleares y ha invitado a sumarse a una defensa colectiva, bajo el paraguas de la disuasión nuclear, a países como Alemania e Italia.

A la Casa Blanca no le ha importado su vencimiento. Es más, el presidente Donald Trump, no ha hecho esfuerzo alguno por evitar su extinción. El New START fue signado en 2010 y, entró en vigor un año después, con una duración por diez años; y, logró una extensión adicional que venció en febrero pasado.

Y, si no hay un tratado acordado entre las partes, ¿qué o quién se encargará de disuadir y contener que ambas potencias, Rusia y Estados Unidos, eviten rearmarse hasta los dientes con más y más ojivas nucleares y desarrollen nuevo armamento atómico?

Para eso han servido los acuerdos implementados, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en el renglón del armamento nuclear. Estados Unidos desarrolló la tecnología del arma nuclear en 1945, las primeras pruebas las llevó a cabo el 16 de julio de ese año en un desierto cercano a la localidad de Alamogordo en Nuevo México.

Los ataques nucleares, del 6 y 9 de agosto de 1945, contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, con las bombas bautizadas como Little Boy (Hiroshima) y Fat Man (Nagasaki) abrieron una nueva era militar con el nacimiento de la tecnología atómica. La entonces Unión Soviética se sumó a este hito, el 29 de agosto de 1949, tras realizar su primera prueba de un arma atómica en Semipalatinsk, Kazajistán.

Desde entonces a la fecha, un total de nueve países poseen armas nucleares: por supuesto, Estados Unidos y Rusia, más Francia, China, Reino Unido, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte.

En total, la Asociación de Científicos Americanos, estima que el arsenal nuclear global es de aproximadamente 12 mil 241 ojivas nucleares. La asociación afirma que el número exacto de armas nucleares es una estimación, ya que cada nación con armas nucleares considera sus posesiones un secreto nacional muy guardado.

De ese ingente arsenal de, miles y miles de bombas nucleares, el 87% estaría concentrado en Estados Unidos y Rusia, Ahora, roto el equilibrio, queda esperar una nueva era nuclear.

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