En la actualidad, la seguridad estratégica vincula aquellas políticas a implementar para asegurar a una empresa o institución con los medios y herramientas necesarios, adecuados y balanceados en costo beneficio, por lo que, en México, se convierte en un área de interés y desarrollo, pero aún con camino por recorrer.
Como parte de este análisis, Gustavo Cuevas Gutiérrez, licenciado en Derecho y Mayor de Caballería del Ejército Mexicano, ahora desde su misión como Jefe de la División de Seguridad y Resguardo en Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS), habla con CAMPO MARTE sobre los retos que enfrenta México en el plano institucional para ejecutar estrategias en seguridad patrimonial y personal.

“Actualmente estamos a cargo de la seguridad de más de 2 mil 500 hospitales, si bien cada uno tiene protocolos de forma local, por norma, nosotros estamos a cargo de su coordinación”.
“Además, estamos encargados de elaborar y ejecutar un programa anual de trabajo, una misión compleja al sujetarse a un presupuesto y tiempos fiscales; cada año con nuevos contratos con empresas de seguridad, revisar políticas y lineamientos”, explica.
Sin embargo, para Cuevas Gutiérrez, el principal reto es la falta de profesionalización en temas de seguridad institucional, la cual recae mayormente en empresas de seguridad privada, quienes no tienen formación integral para estas necesidades.
“En México no existe ninguna norma que especifique qué características debe tener un guardia de seguridad, no hay escuelas de formación, nadie te certifica. Y mientras no haya esos filtros, no tendremos guardias de seguridad privada lo suficientemente eficientes”.
Bajo ese contexto, según el entrevistado, al revisar la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sólo hay tres artículos (150, 151 y 152) que hacen referencia a los servicios de seguridad privada, pero ninguno habla de obligaciones, de profesionalización, de hacer cosas necesarias, mientras si bien hay un Grupo de Coordinación de Instalaciones Estratégicas (GCIE), no tiene facultades para sancionar.
“Desafortunadamente aquí en México no ha habido quien tome la batuta y profesionalice este tema y en las instituciones es lo mismo, volteamos a ver a la seguridad cuando ya hay un incidente que no se pudo remediar”
“Tiene mucho que ver con la visión tan sesgada de la seguridad, enfocado a la Seguridad Pública, a los delitos que se cometen día a día, no quiere decir que no se cometan en una institución, pero la seguridad es tan amplia que pocas veces se hace un análisis tan profundo de incidencias, desde el resguardo patrimonial o del robo desde una aspirina hasta un equipo especializado o que, en el caso del IMSS, los derechohabientes y los trabajadores estén en un entorno seguro”, subraya.

Actualmente, el IMSS opera, según el funcionario, bajo un esquema híbrido de seguridad, con la policía auxiliar, servicio de protección federal y empresas de seguridad privada, sin embargo, además de la sinergia que debe existir, un factor que pocas veces se toca, es la profesionalización.
“Uno de los problemas que tenemos graves es la profesionalización y la capacitación especialmente en la seguridad privada. Por contrato lo exigimos, sin embargo, cuando vamos a las visitas de supervisión, nos damos cuenta que no hay tal capacitación y mucho corresponde porque los servicios de seguridad tienen alta rotación; entonces entiendes que no puedes especializar un guardia que sabes que se irá, pues está esperando una mejor oportunidad de trabajo
“Además, a nivel institucional hay distintas visiones de seguridad, por lo que estos planes de seguridad deben ser adaptados a cada necesidad de los hospitales y/o estados”, asegura.
Según su óptica, la alta dirección no invierte en seguridad porque parece un gasto, una carga financiera. “Yo diría que son muy pocas las empresas que de verdad invierten en seguridad. Desgraciadamente, la seguridad no se valora, está mal pagada. Pero es obvio que se necesita”.

Por ello, entre las tareas de esta División de Seguridad y Resguardo del IMSS, según el entrevistado, está la emisión de recomendaciones derivadas de los manuales y normas existentes, es decir, consignas para cada hospital de acuerdo a sus necesidades”, explica.
“A mí me gustaría que existiera una ley que nos diga qué hacer, que nos ayude a hacer propuestas que se conviertan en normas y se trasladen al entorno de la seguridad desafortunadamente, estamos trabajando de forma efímera, con esquemas de seguridad de hace 30 años”, crítica.
Así, con una experiencia en seguridad patrimonial y personal de más de 30 años y luego de que en 2013 se incorporó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con el objetivo de contribuir a preservar la integridad del capital humano y los activos de la compañía, hoy desde otra trinchera, en el IMSS, el Mayor Gustavo Cuevas Gutiérrez, busca crear los cimientos de una estrategia global de seguridad a nivel institución.
“Desafortunadamente, en el IMSS tenemos un esquema de seguridad que ha trabajado así por muchos años y no ha evolucionado”.
“Mi sueño sería ver un hospital con un control de acceso automatizado. Que el derechohabiente llegara y obtuviera una cita por QR”, comparte.
Con el objetivo de fortalecer la profesionalización del IMSS que laboran en áreas de seguridad de unidades hospitalarias y salvaguardar a derechohabientes, visitantes, trabajadores y el patrimonio institucional, decenas de personas han sido capacitadas por el Servicio de Protección Federal (SPF), órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), con diversos cursos en materia de seguridad.
De esta manera el IMSS, a través del Mayor Gustavo Cuevas Gutiérrez, desde su llegada a la institución, refuerza su compromiso de otorgar la mejor atención y seguridad a sus trabajadores y derechohabientes que laboran o visitan sus instalaciones médicas y administrativas.





