Resumen Ejecutivo EE. UU.: cómo retomar el liderazgo mundial

Resumen Ejecutivo EE. UU.: cómo retomar el liderazgo mundial

En los discursos, los pronunciamientos deterministas suelen ser fáciles de presentar.

Sin embargo, las posibilidades de operar los procesos comienzan con el presunto nuevo líder y las condiciones de su entorno.

El presidente Joseph Biden ya dijo que EE.UU., volvería a liderar el mundo, pero los ocho años de Bush Jr., y la guerra contra el terrorismo, los ocho años de Barack Obama y el imperialismo blando y los cuatro años de repliegue militarista de Donald Trump desarticularon los viejos mecanismos de control ideológico-militar-económico de la guerra fría.

Las contradicciones aparecieron en el gobierno de Biden: por un lado, dio a conocer su estrategia preliminar de seguridad nacional basado en los mismos supuestos que vienen desde el Consejo de Seguridad Nacional de 1945 y del Acta de Seguridad Nacional de 1947 y las estrategias de los gobiernos de Ronald Reagan a Trump, pero por otro envió a su secretario de Estado, Antony (sin h) Blinken, a decir que no habría invasiones militares.

Quizá queda en el fondo la suplica de los países europeos para que la Casa Blanca de Biden volviera a dirigir al mundo.

En un juego de palabras, Washington estaría parpadeando (blinken, en inglés, como el apellido del secretario de Estado) ante la perdida de los márgenes de control geopolítico.

En sus definiciones de la autoridad del Estado, el fundador de la teoría estatista del Leviatán, Thomas Hobbes, llego a la conclusión de la relación hasta orgánica entre política y fuerza: “los pactos sin espada” carecen de viabilidad.

A pesar de su conocimiento de la política exterior, el presidente Biden nunca estuvo involucrado en toma de decisiones drásticas: invasiones, asesinatos, amenazas cumplibles.

Y los tiempos del siglo XXI ya no se doblan tan rápido como en el pasado: China ya puso en alerta a su poderosísimo ejército, Rusia no necesita decir que tiene capacidad de respuesta rápida, Corea del Norte ha comenzado a jugar al gato y al ratón con Biden e Irán está guardando su venganza por el asesinato del general Qasem Soleimani.

Y al interior de EE.UU., Biden sigue lidiando con la rebeldía de Trump y su amenaza de regresar a la candidatura presidencial en 2024, el costo de la estrategia contra el Covid-19 ha sobrecalentado las finanzas públicas y tendrá que sacrificar gasto militar y el equipo de seguridad nacional civil-militar carece de estrategas y de doctrinas.

En los hechos, la Casa Blanca quiere regresar a liderar el mundo como antes, pero no sabe todavía cómo, ni con quién, ni si tendrá que estallar alguna guerra o invasión.

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