Resumen Ejecutivo: Nuevo desorden mundial

Donald Trump y Joe Biden

La expectativa de una competencia por la presidencia de Estados Unidos entre el presidente Joseph Biden y el vicepresidente Donald Trump está revelando un estancamiento geopolítico en la correlación de fuerzas internacionales, cuyas contradicciones se están moviendo en nuevas coordenadas de poder.

La geopolítica de todos los países parece haberse quedado estancado en el mundo wilsoniano posterior a la Primera Guerra Mundial, sin siquiera haber podido procesar los escenarios planteados desde el poder cibernético por los enfoques de Henry Kissinger, quien tuvo que estar cargando en su espalda la incapacidad de Richard Nixon y Gerald Ford para entender la necesidad de un Nuevo Orden Mundial.

Los nuevos problemas planteados por la guerra de Ucrania y la guerra en Gaza no han encontrado enfoques de entendimiento sobre viejos problemas: la obsesión de Washington por arrinconar a Rusia sin entender a China y el viejo problema histórico de 1947 con la partición de Palestina para favorecerle territorio a Israel. La Casa Blanca cerró, más por razones económicas que de enfoques bélicos, su participación en Afganistán sin haber resuelto el problema clave en esa zona geopolítica: la imposición de enfoques occidentales y cristianos a problemas de organización social y política musulmanes.

Seguridad y Defensa: Trump, el qué y el cómo

Aquí hemos insistido en señalar que Estados Unidos perdió el foco de su función en el equilibrio mundial después de la derrota de la Unión Soviética y su disolución en el período 1989-1991 y se creyó la interpretación intelectual de Fukuyama sobre el fin de la historia. Más de 34 años después, el mundo sigue estancado en las contradicciones del viejo orden mundial imperial, pero con Estados Unidos sin poder ir más allá de la amenaza de intervención militar.

Todo orden mundial es la búsqueda de un equilibrio geopolítico y desde luego militar, pero buscando ir más allá del sólo dominio político y social. La confrontación del viejo modelo de dominación política en las crisis de Ucrania y Gaza sólo ha fortalecido el contrapunto de una Rusia de Putin y una China de Jinping disputando zonas de poder, dominación y hegemonía militar, en el entendido de que el planeta no resistiría una nueva Guerra Mundial.

En América Latina y el Caribe, la Casa Blanca se quedó estancada en el enfoque cubano, sin entender que ha detenido reloj de la dinámica en la contradicción de las relaciones de poder a lo largo de 60 años y no obtenido ningún beneficio.Las candidaturas de Biden y Trump están mirando al pasado, sin saber ni entender el final de Cien años de soledad: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

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