Seguridad híbrida: Cambio Climático y Guerra Híbrida, implicaciones en la Seguridad Nacional

Seguridad híbrida: Cambio Climático y Guerra Híbrida, implicaciones en la Seguridad Nacional

Los conceptos guerra híbrida y seguridad climática son objeto de profunda reflexión por sí solos y rara vez, se les considera como interconectados a la hora de planificar los riesgos de seguridad nacional.

Sin embargo, el cambio climático presenta nuevos peligros para la seguridad nacional y oportunidades para quienes buscan fomentar la inestabilidad y la incertidumbre.

Debemos tener en el radar que puede existir alguna potencia militar global, que pudiera estar usando tácticas de guerra híbrida para explotar aún más las vulnerabilidades causadas por los impactos del cambio climático y es en este punto donde se interconecta la guerra híbrida y el cambio climático.

Investigaciones recientes; se han centrado en cómo los actores malignos, pueden aprovechar los riesgos climáticos y cómo este tipo de ataques se podrían manifestar en la realidad.

Por lo anterior; resulta importante reflexionar sobre las conexiones entre los riesgos del cambio climático y las estrategias de guerra híbrida y al mismo tiempo, ser conscientes de que solamente, por lo que respecta al cambio climático, es una crisis del presente y no una amenaza del futuro y en ese sentido, debemos atender este reto con visión estratégica y voluntad política, toda vez de que no estamos frente a un problema ambiental aislado, sino ante un asunto de seguridad nacional.

De acuerdo al Reporte Global de Clima y Catástrofes, en el año 2024, México fue uno de los países más afectados por desastres naturales, con pérdidas económicas que representaron cerca del 30% de los 368,000 millones de dólares registrados a nivel mundial.

Una reforma Constitucional y legal que permita la inclusión del cambio climático en la Ley de Seguridad Nacional; permitirá que el Estado actúe de manera coordinada y eficaz ante esta amenaza y nos permitirá diseñar estrategias de prevención, mitigación y respuesta diligente, asegurando que México esté preparado para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

El pasado 25 de febrero del presente año; el Real Colegio Militar de Saint-Jean de Canadá y el Centro de Excelencia de la OTAN celebraron un interesante foro de discusión sobre el Cambio Climático y la Seguridad, misma que fue una conferencia exitosa denominada LEADERSPHERE 2025, la cual reunió a expertos de las comunidades militar, gubernamental, académica y científica en una jornada de presentación y discusión sobre este importante tema.

El centro de discusión de la conferencia se centró en que el cambio climático; no es solo un problema ambiental, es un desafío de seguridad que amenaza la estabilidad y el bienestar de las naciones de todo el mundo, porque sus efectos ya son visibles en todas partes, verbigracia, aumento del nivel del mar, sumado a fenómenos meteorológicos extremos, y su impacto que también se están sintiendo en Canadá.

Como se ha observado cada año; los desastres naturales (huracanes, inundaciones, incendios forestales y terremotos), son cada vez más frecuentes y graves, y a menudo, se pide a las fuerzas armadas que brinden asistencia de emergencia a las comunidades afectadas.

Derivado de lo anterior; la intensificación de estos desastres, está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los recursos y capacidades militares.

Con el derretimiento del hielo, se están abriendo nuevas rutas marítimas y el acceso a los recursos naturales es cada vez más fácil, esto intensifica la competencia entre las tres principales potencias mundiales (Estados Unidos de América, China y Rusia) que compiten para tener el control y la influencia en el Ártico.

Los canadienses concluyeron en su congreso que para proteger su soberanía, deben fortalecer su presencia militar en esta región estratégica.

En México se ha observado que el cambio climático está exacerbando la escasez de recursos esenciales como el agua y los alimentos, lo que puede provocar tensiones y conflictos y las Fuerzas Armadas Mexicanas, deben estar preparadas para gestionar estas crisis, por lo que tanto en México como a nivel internacional, se deben gestionar acciones para preservar la estabilidad y la seguridad en la región.

La dificultad para ver cómo puede converger el Cambio Climático y la Guerra Híbrida; deja a las instituciones y organizaciones de seguridad vulnerables a los riesgos asociados, por lo que ignorar este foco rojo, no sólo pone en riesgo la seguridad humana, sino también, abre un espacio para que actores puedan aprovechar o forzar movimientos sociales frente a los cambios ambientales y socavar a sus adversarios.

En el siglo XXI, observamos diversas oportunidades para ejecutar acciones asimétricas que pueden abrir diversas vulnerabilidades multidominio, es decir, los estrategas militares deberían comprender que la guerra híbrida y la seguridad climática, son conceptos interrelacionados y que ambos si no son atendidos, pueden provocar el derrocamiento de un país.

Evaluaciones más completas de estas posibilidades; pueden ayudar anticipar y advertir sobre dónde y cómo se puede securitizar el cambio climático, en virtud de que el cambio climático puede exacerbar los conflictos armados de naturaleza híbrida que ya están en curso; al tiempo que el cambio climático también puede aumentar el riesgo general de nuevos conflictos de este tipo, porque acelera el desarrollo y oportunidades para la implementación de innovaciones relacionadas con la conducción de guerras híbridas.

Es importante prestar la atención al clima cuando se investiga la guerra híbrida, y a través de una articulación transversal de las estrategias de protección del clima y el ambiente, junto con las de Seguridad y de Defensa Nacional se podrá tener éxito frente a situaciones adversas atendiendo las siguientes interrogantes:

¿Qué pasa si las sociedades continúan creciendo a un ritmo similar al actual?

¿Cruzará la Tierra puntos de inflexión irreversibles para las generaciones futuras?

¿Es posible que surjan conflictos armados por el agua?

¿La desigualdad creará más inestabilidades sociales?

¿Se estabilizará la Tierra?

¿Se podrá sacar a todos de la pobreza y alimentar a millones de personas con una dieta saludable?

¿Cooperarán más las sociedades para resolver los desafíos globales?

Si bien es cierto que algunos científicos temen que los efectos climáticos tan severos pueden lograr desestabilizar gobiernos, producir olas de refugiados, precipitar la sexta extinción masiva de plantas y animales en la historia y derretir los casquetes polares, lo cual ocasionaría que los mares crecieran lo suficiente como para inundar la mayoría de las ciudades costeras y que esto, puede tardar cientos o incluso miles de años, dando quizá, a un colchón de tiempo para que la civilización se adapte, también es cierto que los expertos, no pueden descartar cambios abruptos que acelerarían el caos.

Se recomienda que las actuales políticas de seguridad se formulen bajo un enfoque holístico, generando sinergia entre las dimensiones económica, social, política, ambiental y militar para evitar que se generen conflictos híbridos, fortaleciendo el diseño de estrategias de seguridad en el cambio climático, toda vez que constituye un factor clave para que estos conflictos se manifiesten en diferentes escenarios, afectando la seguridad nacional.

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