De acuerdo con el autor, Cristián Castaño Contreras, las Fuerzas Armadas mexicanas han sido y son instituciones fundamentales de la República, diseñadas para mantener la soberanía, independencia, integridad, existencia y permanencia de la nación.
La tesis fundamental de Seguridad Nacional y Fuerzas Armadas; fundamentos para un modelo de seguridad nacional en México, establece que ante su obligada y necesaria modernización y consolidación como pilares destinados a la preservación de la seguridad nacional y subordinadas al poder civil, nuestro país debe proveer un modelo adecuado para el desarrollo de nuestras instituciones armadas ante los efectos mundializadores y los nuevos fenómenos estatales y no estatales que están afectando a las sociedades y su vertebración, garantizan, do con ello el cumplimiento de las aspiraciones y los objetivos nacionales proyectando a México como una verdadera potencia geopolítica en todos los órdenes.
Por ello, Castaño describe que si bien el poder militar ha demostrado su lealtad a las instituciones del Estado mexicano y su subordinación al poder civil constituido a partir del modelo democrático y por su parte los poderes federales y su representación civil han reconocido el papel fundamental que las instituciones armadas han legado para el desarrollo nacional, existe un gran vacío jurídico, programático y presupuestal para identificar con certeza que queremos como nación hacer de nuestras Fuerzas Armadas en el horizonte estratégico.
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Pese a que el libro se publicó cinco años antes del decreto presentado el presidente Andrés Manuel López Obrador, donde se detalla que el Ejército y la Marina llevarán a cabo “tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria a la Guardia Nacional”, esta obra tiene elementos vigentes.
Justo como lo definen sus primeros capítulos, donde establece el análisis de las aproximaciones hacia un concepto de seguridad nacional en México, define el marco jurídico de la seguridad nacional, así como la multidimensionalidad de la política de seguridad nacional.
Cabe destacar que en los primeros capítulos de Seguridad Nacional y Fuerzas Armadas, Cristián Castaño Contreras subraya el énfasis en el papel de las fuerzas armadas y la política de seguridad interior de la nación, tomando en cuenta conceptos de democracia y derechos humanos.
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Así como lo establece en las primeras páginas del libro, donde narra que si bien otras naciones han establecido incluso en su marco legal disposiciones para establecer los objetivos de las relaciones cívico-militares, en México nos encontramos de manera incipiente aproximando a los mundos en ocasiones disímbolos y desconocidos como muchas veces lo son el civil y el militar.
El texto recoge la necesidad de cuestionar el modelo tradicional de seguridad nacional en sus vertientes de seguridad interior y defensa exterior de la nación, que visualizaba las amenazas provenientes de factores estatales, las hipótesis de guerra y el uso de la fuerza como instrumento principal para garantizar la seguridad de la nación. Modelo tradicional que también focaliza, ha como objeto de preservación a las instituciones del Estado lo que generó en ciertos casos y provocando excesos, una simbiosis perversa entre la preservación de las instituciones y la permanencia de un régimen político, hasta ese momento, lo que en un contexto de consolidación democrática como el nuestro sería hoy inadmisible.
Si bien el concepto en la actualidad cambió a partir del surgimiento la Guardia Nacional (2019), Cristián Castaño, en su momento, elaboró un análisis más global, es decir, en un contexto de la mundialización, la consolidación democrática de nuestro régimen político y la mayor intervención social en los asuntos públicos, se ha identificado la imperiosa obligación de otorgar un carácter multidimensional a la seguridad nacional como condición imprescindible para el desarrollo integral de la sociedad.
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Por ello, subraya cómo la democracia y derechos humanos debieran ser los cimientos de un modelo de seguridad nacional así como de la intervención de las Fuerzas Armadas en su misión fundamental de preservar la seguridad nacional. Es así que dichas condiciones se mantienen a lo largo del texto con la pretensión de provocar al lector a reflexionar con pensamiento sistémico sobre algunas de las variables que debiera comprender nuestro modelo de seguridad nacional así como las áreas de oportunidad que se nos presentan hacia el futuro para integrar la política de seguridad interior y una política de defensa nacional.
Particularmente en lo que respecta a seguridad interior se presenta un análisis de las debilidades legales, programáticas y de interoperabilidad entre las instituciones que integran el sistema de seguridad nacional, haciendo énfasis en la carencia de doctrina, límites legales y objetivos programáticos establecidos para garantizar la seguridad interior del país.
Especial relevancia toma este eje temático en virtud de las nuevas amenazas y riesgos a la seguridad nacional en su vertiente de seguridad interior como lo representan la pobreza, el crimen organizado transnacional, el terrorismo, el cambio climático, el tráfico de armas, de personas y de drogas y las conexiones entre dichos fenómenos.
A cinco años de su publicación, las incógnitas no sólo son parte de nuestro país, sino a nivel regional, pues la identificación de los alcances y límites de la seguridad interior representa uno de los retos más importantes en materia de seguridad nacional, en nuestro caso, para el Estado mexicano y por ello, el texto aborda algunos de los componentes y variables que pueden hacer distinguible el ámbito de la seguridad pública con el de la seguridad interior.
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En lo que respecta a la política de defensa exterior de la nación se presentan algunos aspectos que pudieran integrar dicha política, comprendiendo el redimensionamiento que se ha dado a nivel global en las cuatro dimensiones de dominio de una nación como lo es el ámbito de la tierra, el mar, la dimensión aeroespacial y el ciberespacio, en donde han identificado nuevos fenómenos antagónicos que están afectando la estabilidad, permanencia y viabilidad de diversas naciones y que en nuestro caso no es la excepción.
En el ámbito de la política de defensa nacional como el otro pilar que constituye la seguridad nacional, el texto aborda algunas debilidades, fortalezas y áreas de oportunidad en esta materia, reconociendo el rezago que comparativamente tenemos con los países de la región,
tanto en el ámbito doctrinal, jurídico, programático, presupuesta, así como de investigación y desarrollo, haciendo de nuestro país una nación con una gran dependencia tecnológica del exterior en el ámbito militar, por lo que se proponen algunos aspectos esenciales que debería comprender dicha política de Estado integrando en ella a todos los sectores del país, estableciendo además diferencias sustanciales conforme a los elementos doctrinales disponibles, entre lo que debe comprenderse como política de defensa nacional y lo que corresponde a la política militar exclusivamente.
El texto aborda además algunas reflexiones para la integración y consolidación de un sistema de inteligencia para la seguridad nacional, vinculando las instancias civiles y militares que desarrollan inteligencia con dicho propósito, reconociendo que para el futuro del país resultará vital el que la inteligencia estratégica sea el insumo principal para la toma de decisiones en el más alto nivel con el objeto de garantizar la viabilidad de la nación.
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Cabe destacar que según el decreto publicado en mayo de este 2020, durante el periodo de cinco años acordado, la labor de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad pública quedará sujeta a lo que establecen diversas fracciones del artículo 9 de la Ley de la Guardia Nacional. Esto en lo que respecta a prevenir delitos, salvaguardar la integridad de las personas y su patrimonio, cumplir con los requisitos legales para una detención y colaborar con otras autoridades federales en funciones de vigilancia, verificación e inspección.
Por ello es importante subrayar que esto significa que el acuerdo no le otorga a los militares facultades que sí tiene la Guardia Nacional, como son la investigación para la prevención de delitos, llevar a cabo operaciones encubiertas o realizar análisis de información para la generación de inteligencia. Además, se advirtió que el trabajo de los militares dentro de la Guardia Nacional debe respetar los derechos humanos.
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Lo anterior se toma como referencia porque entre otros objetivos que el libro propone considerar en el modelo político estratégico para el sector defensa, se identifica el desarrollo de un sistema de liderazgo estratégico en el poder militar del país.
Es decir, dilucidar el dilema que ha representado mantener a nuestras Fuerzas Armadas organizadas en dos aparatos administrativos diversos como los son la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina Armada de México, en tanto que dicha organización política ha generado diversas limitaciones para integrar y consolidar el sector defensa mexicano como un sistema, desarrollando una doctrina homogénea, un sistema educativo militar para clases, oficiales, jefes, generales y almirantes con diversas metodologías y objetivos educativos, obstaculizando en gran cuantía la interoperabilidad de las tecnologías empleadas por ambas dependencias en el cumplimiento de sus misiones constitucionales y legales así como desarrollando una diversidad cultural a nivel organizacional que no necesariamente incrementa el espíritu de cuerpo que debiera existir en el sector defensa de la nación.
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Un sistema de liderazgo estratégico para el sector defensa significaría el involucramiento y la actuación en conjunto y de consuno del mando supremo, el alto mando de las tres Fuerzas Armadas, las regiones militares y navales, así como representantes de los sectores privado, social, académico, científico entre otros, con una visión sistémica del entorno y un diseño prospectivo del horizonte estratégico, aventurándose a desvelar las amenazas y riesgos que con mayor probabilidad e impacto pudieran afectar la estabilidad y viabilidad de la República en su futuro de mediano y largo plazo.
Así mismo el enfoque del sistema de liderazgo estratégico propuesto no se remite exclusivamente a considerar el liderazgo y mando militar desarrollado por militares sino que se plantea con mesura considerando tanto las ventajas y desventajas que pudieran actualizarse ante la hipótesis de que un civil fuera designado como responsable del alto mando como se ha dado en la mayoría de las democracias del mundo





