En medio de la pandemia del Covid-19, en mayo pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en el que dotó de atribuciones extraordinarias de seguridad pública al Ejército y la Marina, para que actúen en respaldo de la Guardia Nacional.
Incluso, conforme han pasado los meses desde el inicio de su gestión, en varias ocasiones ante los secretarios de Marina, José Rafael Ojeda y de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, ha expresado su gratitud por su lealtad y recto proceder y aseguró que “ahora hay justicia para el pobre y en materia de seguridad ya no manda la delincuencia organizada, como era antes… ¿Qué tanto hay de cierto? Por ello, Campo Marte toma como referencia el libro Seguridad Nacional y Seguridad Interior, una obra coordinada por Arturo Alvarado y Mónica Serrano, en un contexto donde tiene como referencia el gobierno de Felipe Calderón, sin embargo, se analizan los grandes problemas de México al comenzar el siglo XXI y se sugieren algunas ideas acerca de las tendencias de su desarrollo en el futuro cercano.
Los temas que se abordan son: población, desarrollo urbano y regional, migraciones internacionales, medio ambiente, desigualdad social, movimientos sociales, educación, relaciones de género, economía, relaciones internacionales, políticas públicas, instituciones y procesos políticos, seguridad nacional y seguridad interior, y culturas e identidades.
Ante ello, aún en estos tiempos, aún es vigente que establece este libro, donde asegura que los mexicanos enfrentamos numerosos retos y un profundo estancamiento en la construcción de nuestra democracia y de un Estado en donde los derechos humanos sean respetados por gobernantes y gobernados, en donde encontremos la verdad y la solución al pasado autoritario y en el que los nuevos retos de la violencia homicida, del crimen organizado, del narcotráfico y la impunidad sean enfrentados con políticas socialmente aceptables.
Por ello, independiente de que se trate de una obra de 2010, mantiene vigente la idea de que los nuevos retos de una gobernanza democrática obligan a reformular las estrategias de seguridad interior y nacional; asignar nuevas funciones y controles a los actores y a las instituciones responsables de sendas políticas, a las policías, al Ejército y a los servicios de inteligencia.
En sus páginas, a 10 años de diferencia, establece que la violencia se ha incrementado de una manera inédita en la historia contemporánea.
Como muestra está la estadística oficial, donde en los primero 20 meses de gobierno, Andrés Manuel López Obrador acumula casi 60 mil homicidios dolosos.
Incluso, los términos crimen organizado, narcotráfico, militarización, violación de los derechos humanos, políticas públicas inefectivas, militarización, politización de la procuración de justicia, corrupción e impunidad son comunes en la opinión pública y en los análisis contemporáneos.
El primer reto de la seguridad es reducir la violencia y la violación persistente de los derechos humanos de la población, causada por las autoridades gubernamentales, el narcotráfico y el crimen organizado.
Seguridad Nacional y Seguridad Interior también detalla que el contexto internacional presenta numerosos desafíos.
El problema persistente del narcotráfico y las políticas estadounidenses han doblegado a los gobiernos; éstos han claudicado en su propia política de producción, consumo y comercio de drogas ilegales.
El presente volumen reúne un conjunto de ensayos sobre estos problemas.
Las contribuciones de los autores, especialistas en los temas, muestran la riqueza del debate, así como la necesidad de encontrar alternativas a los retos que han detenido la democratización de México Además, en sus páginas se revisan los retos y dilemas que enfrentaba el gobierno federal en 2010, pero que se mantienen vigentes, donde la insuficiencia estratégica y operativa (del aparato de inteligencia) se debe a un error de análisis, pero también se origina en cambios, fisuras, enfrentamientos o desplazamientos del personal que labora en las instituciones responsables de tales tareas.
Incluso, en unos de sus capítulos, se analiza la contribución múltiple de las Fuerzas Armadas Mexicanas a la gobernabilidad y, en particular, a la seguridad tanto pública como nacional data de décadas.
Sin embargo, la participación militar en ambas seguridades se ha ampliado a lo largo de los últimos 15 años (2010) debido a la sucesión de crisis económicas y políticas, y sus impactos sociales.

A 10 años de diferencia, esa premisa sigue vigente, basta con retomar palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien a final de año, hizo un reconocimiento al respaldo incondicional de las Fuerzas Armadas que han apoyado en labores de seguridad pública, pero en especial a los titulares de Sedena, general Luis Cresencio Sandoval, y de Marina, almirante José Rafael Ojeda Durán.
Por ello, entre las tesis que se proponen, está que el concepto de seguridad nacional ha perdido su contenido integral y tiene uno represivo y militarizado, de acuerdo con el entonces Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno de Felipe Calderón.
El autor aborda la estrategia de seguridad pública anticriminal, sus errores tácticos y sus fracasos, y las repercusiones internas y externas que tales errores tienen en las Fuerzas Armadas y la necesidad de una reforma militar.
Incluso, algunos de los colaboradores comparan el proceso de militarización de la seguridad interior que estaba ocurriendo en Brasil y México.
Muestran las coincidencias y, sobre todo, los retos y dilemas que se están produciendo, tales como frenar la democratización de los regímenes y la incapacidad para detener la violencia.
En otro capítulo, Seguridad y migración en la frontera sur, se revisan la situación de las fronteras y la migración en la última década.
Analizan los problemas de la migración internacional, la falta de respeto a los derechos humanos y los esfuerzos por crear mejores condiciones para los migrantes y para la población regional, y proponen redefinir la noción de seguridad fronteriza.
Muestran las consecuencias de la militarización de la frontera sur.
De acuerdo con los autores, la seguridad se ha vinculado con los procesos de gestión y administración de las migraciones y de los escenarios fronterizos en distintas partes del mundo.
México ha ocupado un lugar preponderante en el contexto de estas preocupaciones, sobre todo por su condición de vecindad con el territorio de Estados Unidos y por una serie de circunstancias que lo colocan dentro de lo que el gobierno de aquel país ha definido como su perímetro de seguridad desde septiembre de 2001.
Finalmente, esta obra elabora un panorama del homicidio en México en los años recientes.
Expone los principales patrones de comportamiento nacional y las grandes tendencias urbanas y regionales.
El análisis territorial sugiere que hay al menos cuatro contextos que requieren de explicaciones distintas.
En primer lugar, el homicidio rural.
En segundo lugar está el homicidio urbano, de perfil más joven, con tasas más altas e inestables en ciudades con fuerte crecimiento de la población o ubicadas en puertos y zonas de tránsito intenso, en donde no hay una correlación entre pobreza y violencia.
En tercer lugar hay que contar con el homicidio en las ciudades de la frontera norte que tienen tasas muy altas, crecientes y muy inestables, asociadas tanto con el crecimiento demográfico como con los diferentes tipos de tráfico, y con los mercados informales e ilegales de la zona fronteriza.
Finalmente, encuentra dos zonas problemáticas: Michoacán y la Sierra Madre Occidental.
A una década de dicho análisis, poco a cambiado, pues aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó que su gobierno “ha avanzado en detener el crecimiento de la incidencia delictiva en casi todos los delitos, menos en dos: en extorsión y homicidios dolosos” Atribuyó al crimen organizado el 75% de los homicidios que se registran en el país.
“¿Por qué nos ha costado reducir el número de homicidios? Porque tiene que ver mucho con la delincuencia organizada y constantemente hay confrontación, enfrentamientos entre grupos.
Eso nos aumenta el número de homicidios”… por lo tanto, poco ha cambiado y mantiene vigente este libro.





