Seguridad y Defensa: Crisis de viejo orden

Seguridad y Defensa: Crisis de viejo orden

A partir del señalamiento de Gramsci que los monstruos aparecen cuando el viejo régimen está dejando de existir, pero el nuevo no ha comenzado a aparecer, los desajustes en la estabilidad mundial están apenas en la fase de desarticulación del Viejo Orden de la posguerra y no existen certezas de que pudieran surgir de esas cenizas los perfiles de un Nuevo Orden Mundial.

Estados Unidos se encuentra en una zona de incertidumbre: severas crisis de cohesión interna estarían limitando su perfil de ejemplo a seguir por otras naciones y otras sociedades. El dominio hegemónico de la segunda posguerra fue fijado por la competencia con su potencia contraparte, la Unión Soviética, pero a partir de la percepción de que se trataba de un juego de tensión dinámica o de suma cero.

La desaparición de la Unión Soviética en 1991 fue un desafío para Estados Unidos porque tenía que editar el simplista modelo Fukuyama de la victoria que llevaría al fin de la historia, entendiendo esta cómo la competencia entre dos adversarios y la victoria de uno de ellos. La realidad estratégica, sin embargo, tiene otros marcos de referencia: a Estados Unidos se le está apareciendo el viejo topo marxista de la historia que desde abajo de la tierra está minando la fortaleza imperial.

La invasión de Rusia a Ucrania fue el primer gran reacomodo después del desmoronamiento de la URSS, pero con datos que estarían revelando la falta de sensibilidad estadounidense para entender las contradicciones geopolíticas, porque la idea pareció ser la provocación a Rusia con el fortalecimiento de la OTAN y el endurecimiento de la línea roja de proyectos ideológicos justo en las fronteras rusas. En abril de este año, el presidente Joseph Biden hizo un movimiento estratégico para acercarse a China y revivir aquella vieja rivalidad chino-soviética de los años sesenta que fortaleció el comportamiento imperial de la Casa Blanca.

Pero China tenía otros datos: se acercó a Rusia, se articuló a Corea del Norte y ya estableció un puente político Rusia-Cuba a 90 millas del territorio estadounidense. Y Estados Unidos ha ingresado a una de sus peores crisis de cohesión interna de su historia por la violencia criminal, la rebelión rupturista de Donald Trump, la crisis económica de los últimos 40 años y el aumento de la pobreza.

El modelo de Orden Mundial se basa en potencias sólidas con estabilidades políticas y sociales y ahora las naciones hegemónicas no pueden siquiera mantener sus propios órdenes internos.

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