Seguridad y Defensa: Enfoque Estratégico Vecinos (más) distantes

Seguridad y Defensa: Enfoque Estratégico Vecinos (más) distantes

Las relaciones diplomáticas México y Estados Unidos cumplieron en diciembre 200 años de haberse establecido de manera formal, siempre con la intención de tratar de conseguir beneficios por la vecindad territorial inevitable, pero con una larga agenda de desencuentros que hasta la fecha no han podido subsanarse.

La asimetría en desarrollo contrasta con la interdependencia sobre todo comercial, aunque el principal problema que ha deteriorado las buenas relaciones tiene que ver con el tema histórico de la migración y de manera reciente con el trasiego de droga y grupos criminales a lo largo de una frontera porosa e imposible de controlar.

El punto central que hace diferir las buenas relaciones tiene que ver con un tema que en Estados Unidos ha sido siempre desdeñado: la existencia de intereses mexicanos en las relaciones bilaterales, frente al apabullante dominio de los intereses estadounidenses en la vecindad y sobre el papel de México en el escenario internacional.

En un intercambio de cartas a propósito del bicentenario diplomático bilateral, el presidente López Obrador le escribió al presidente Biden un recordatorio que siempre estará presente en las relaciones entre los dos países: el conflicto histórico de mediados del siglo XIX por el expansionismo estadounidense que se apoderó de una rica franja territorial mexicana en el oeste y que le pertenecía a México, con la circunstancia agravante de que se trató de un botín de guerra producto de una invasión militar que humilló a México y, para bien, construyó una parte de la política exterior mexicana que se conoce como nacionalismo defensivo.

A finales del Gobierno del presidente Miguel de la Madrid, México lanzó una iniciativa de nuevo entendimiento con Estados Unidos como adelanto de lo que sería la integración comercial a través del Tratado de Comercio Libre que condujo a una interdependencia económica que dio luz a uno de los más importantes bloques regionales en la zona de Norteamérica.

La doctrina que animó la interrelación fue la de la interdependencia, aunque con la resistencia mexicana a olvidarse del conflicto histórico que colocó Estados Unidos en el punto de definición del nacionalismo mexicano.

El único camino que tiene México para una relación más equilibrada con Estados Unidos se encuentra en incrementar sus niveles de desarrollo económico autónomo y de una mayor fortaleza productiva para una interrelación más equitativa y para reducir los niveles de migrantes mexicanos que cruzan la frontera en busca del bienestar que en México no encuentran.

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