Seguridad y Defensa: EU, agenda electoral externa

Seguridad y Defensa: EU, agenda electoral externa

El expresidente Donald Trump se ha dedicado el último par de años a reconstruir su figura política para competir por la presidencia en noviembre de este año, pero lo ha hecho de la mano de una agenda que se reduce sólo al tema de la migración y el narcotráfico, mientras el presidente Joseph Biden ha estado siendo rebasado por conflictos internacionales que han estallado por la decisión política de evitar cualquier desplazamiento de tropas a otras partes del mundo.

De manera significativa, Estados Unidos parece haber perdido el control de las agendas electorales y de las prioridades del país y de los candidatos. En el pasado no muy remoto, los aspirantes presidenciales estadounidenses definían una línea de acción basada en el papel de liderazgo y gestión de los conflictos internacionales, sobre todo aquellas zonas de guerra por competencias ideológicas y otros que tenían que ver con la necesidad de garantizar los recursos naturales para la economía americana.

Toda una doctrina de política exterior se desarrolló en los tiempos posteriores a la Segunda Guerra mundial, acreditándole a la Casa Blanca la responsabilidad de operar como un factor de estabilidad mundial en la definición de espacios geopolíticos de dominación. Aunque la justificación se basaba en una responsabilidad moral de Estados Unidos para operar como factor militar en zonas y países afectados por genocidios de guerras internas, el fondo no pudo ocultarse y estuvo en la intención de generar cuando menos alguna justificación moral al intervencionismo militar.

La especialista en temas diplomáticos Samantha Power recibió el premio Pulitzer por un libro Problema infernal: Estados Unidos en la era del genocidio (FCE, 2005) que estudiaba la responsabilidad de Estados Unidos para intervenir militarmente en países que padecían el genocidio de gobiernos brutales, pero su enfoque fue más bien de reclamación porque el gobierno estadounidense parecía ya decidido a ir disminuyendo el envío de tropas para desalentar o combatir las represiones de gobiernos dictatoriales.

El dato es interesante porque Power es hoy la coordinadora general de la agencia estadounidense del desarrollo (USAID), una institución que en el pasado fue utilizada por el Gobierno de Estados Unidos para ir penetrando con sus organismos de seguridad en las estructuras de países aliados, al grado de que estuvo presente en la capacitación de dictaduras militares en América Latina.

En las elecciones de 2024 estarían enfrentándose el modelo Biden de no intervención y el modelo Trump de involucramiento en conflictos militares en otros países del mundo.

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