Seguridad y Defensa: México, hacia una Geopolítica de seguridad nacional

Seguridad y Defensa: México, hacia una Geopolítica de seguridad nacional

Durante muchos años la seguridad nacional mexicana se identificaba desde la perspectiva interna.

La globalización económica proyectada por el Tratado de Comercio Libre de 1994 obligó al país a modernizar sus enfoques de convivencia internacional, pero nunca se tomó la decisión de entrarle de lleno al tema de una doctrina de defensa nacional, una doctrina de seguridad nacional y sobre todo una geopolítica integral.

Las relaciones internacionales del gobierno del presidente López Obrador han comenzado a enfilarse hacia un enfoque de geopolítica.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores se está analizando la configuración de una orientación geopolítica que interrelacione la política exterior con la política de defensa nacional.

Estas tareas parecen haber sido aceleradas por el conflicto de la DEA por el caso del general Salvador Cienfuegos Zepeda en base a un expediente mal integrado.

A lo largo del periodo 1969-2020, desde la Operación Intercepción del gobierno de Richard Nixon al cerrar la frontera terrestre México-EE.UU., para revisiones de vehículos en busca de droga, el tema del narcotráfico ha sido una oportunidad para modernizar los enfoques de relaciones internacionales.

Hasta ahora, los EE.UU., han impuesto la vigencia de sus intereses nacionales, sin reconocer que México, a su vez, también tiene sus propios intereses nacionales.

La geopolítica de seguridad nacional ha sido un pasivo en los planteamientos públicos mexicanos, aunque existan en la capacitación de los cuadros nacionales que tienen que ver con relaciones exteriores, seguridad y defensa.

Ahora existen las condiciones de oportunidad para que México plantee la vigencia de sus enfoques de seguridad nacional en el exterior, a partir de la proyección de sus intereses nacionales.

El comercio, al final de cuentas, es un tema central de la geopolítica, como se revela en la guerra EE.UU.,-China en ese rubro.

El replanteamiento de relaciones en materia de narcotráfico con las reformas a la Ley de Seguridad Nacional y la crisis en los acuerdos establecidos desde 1987 obligan a México a una modernización institucional de su estructura de seguridad para no depender de las dádivas extranjeras casi siempre envenenadas, pero también exige a redefinir sin miedos las doctrinas de seguridad nacional que plantean la soberanía mexicana en un mundo en constante competencia de mercados y de dominaciones.

Las guerras de seguridad nacional son económicas y de soberanías no bélicas.

México necesita salirse del territorio estrecho de sectores de seguridad –el narco, por ejemplo, como parte de una política de seguridad interior/seguridad nacional– y arribar a definiciones de seguridad en el escenario del Estado nacional y de objetivos de la república.

Hasta ahora la seguridad nacional era defensiva; los nuevos escenarios estratégicos exigen enfoques con iniciativa a parir de intereses nacionales.

México ha sido colocado y aceptado con pasividad el escudo de seguridad nacional de los EE.UU.; sin embargo, los intereses estadunidenses desde 1989 y el 2001 se han centrado en sus propis necesidades obligando a las demás naciones a someterse a las circunstancias de la Casa Blanca.

El nuevo gobierno del presidente Joseph Biden va a regresar a la vieja seguridad del sistema económico estadunidense, en tanto que México necesita de nuevas perspectivas basadas en su creciente participación en la globalización.

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