Seguridad y Defensa: Migración y seguridad nacional

La crisis de migrantes han generado una crisis en la frontera entre EEUU y México

La pandemia de COVID de 2020 estimuló una de las más graves crisis de migración en el continente americano, de acuerdo con cifras estimativas, alrededor de tres millones de personas se metieron al territorio de Estados Unidos entre 2020 y 2023 sin cumplir con los requisitos legales, aunque con el dato más importante que no se ha analizado: la ruptura de la frontera migratoria como un asunto de seguridad nacional de México y Estados Unidos.

Las motivaciones justificatorias de la movilidad humana comenzaron con la pandemia, pero al mismo tiempo reflejaron cuando menos dos circunstancias graves adicionales: la crisis económica en países al sur del río Bravo –incluido México– y de la violencia criminal que se desbordó en esas naciones amenazando a la sociedad en general.

Tampoco se debe desdeñar otro elemento adicional: las bandas del crimen organizado que controlaban el tráfico de drogas, armas y personas encontró en las caravanas de migrantes un gran negocio adicional, además de que se utilizó el flujo masivo de personas para incorporarlas a sus contrabandos de droga y de paso sumando a muchos de los migrantes a las estructuras de venta de drogas en Estados Unidos.

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México no entendió la lógica de la migración y se escudó detrás de su vieja política diplomática de la generosidad del asilo, pero en el camino abrió las puertas al aumento del flujo de caravanas provenientes de Centroamérica y Sudamérica que usaban a México como camino de paso hacia Estados Unidos, aunque desperdigando migrantes en toda la República que ya no llegaron a solicitar el cruce fronterizo americano.

El Gobierno de Estados Unidos enfrentó el problema de la migración masiva con sus viejas reglas de control fronterizo, pero la inmensidad del flujo que demandantes reventó la estructura tradicional de registro de solicitantes y la utilización de México como tercer país seguro para que los migrantes esperaran resultados a sus solicitudes.

La crisis de migrantes entró en un momento de colapso en septiembre y puso en jaque a ciudades santuario como Los Angeles, San Diego, San Francisco y Nueva York, a costa de carecer de infraestructura para acomodar a los migrantes y la invasión de calles por decenas de miles de personas.

Lo grave de esta crisis migratoria es que la estructura del Gobierno estadounidense fue reventada por el número de solicitantes de visas, pero convertido en un problema de seguridad nacional porque se rompió el control fronterizo México-EU por la irrupción abrupta de personas.

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