Cada incidente aislado y cada reporte extranjero que “denuncia” el uso de las fuerzas armadas en labores de defensa y apoyo a la seguridad pública recicla el concepto de militarización como un adjetivo que quiere indicar el enfoque militar en temas civiles. Sin embargo, quizá como en ninguna otra legislación constitucional de otro país, en México el papel de las fuerzas armadas está definido en las tres seguridades: pública, interior y nacional.
En este número de la revista Campo Marte dedicamos información suficiente para explica qué es el ejército mexicano, de donde viene y cuales son sus funciones legales. Y en todas las participaciones castrenses en actividades que no tienen que ver la guerra contra un ejército invasor, siempre ha habido sometimiento a las reglas civiles, los excesos y abusos se castigan en tribunales civiles y el saldo es mucho más positivo que negativo.
El presiente López Obrador ha sido el jefe del ejecutivo que más tareas le ha asignado a las fuerzas armadas, pero ninguna de ellas ha llevado al modelo castrense de disciplina o reglas de excepcionalidad. En el aeropuerto en Santa Lucía, quizá la obra que más huella dejará en México, las fuerzas armadas participan en diseño y construcción de un aeropuerto civil, sin que haya reglas especiales para someter su funcionamiento a enfoques militares.
Seguridad y Defensa: La Matrioska china
Las fuerzas armadas forman parte de la sociedad, la estructura administrativa del ejecutivo federal, el gobierno y el Estado. El secretario de la Defensa Nacional, por ejemplo, tiene controles legislativos como cualquier otra dependencia del gabinete presidencial y debe de someter informes y requerimientos exigidos por las autoridades. Sólo quedan fuera, como es obvio, asuntos de seguridad nacional que tienen que ver con la defensa territorial de la soberanía del Estado mexicano.
La parte más llamativa se localiza en el área de la seguridad pública, pero dentro de ella existe un concepto que tiene rango constitucional. La facultad VI del 89 Constitucional le otorga al presidente el uso de las fuerzas armadas para entre otras cosas, la seguridad interior, Y la seguridad interior es la defensa del Estado y sus instituciones dentro de las fronteras como estructura de garantía del bienestar, el desarrollo y la gobernabilidad democrática.
Lo que no se quiere reconocer es que muchos grupos delictivos han rebasado, en capacidad, numero y fuego, a las estructuras de seguridad pública y en ese momento las fuerzas armadas fijan la última línea de defensa de la estabilidad de las instituciones ante los intereses criminales. Los videos de propaganda de los grupos criminales ostentan armas a veces superiores a la Guardia Nacional, pero no a la de las fuerzas armadas. Muchos de los ataques contra partiditas militares han sido hechas por grupos con disponibilidad de fuego superior.
Seguridad y Defensa: Desorden mundial
La participación de las fuerzas armadas en labores de seguridad interior en el contexto de la seguridad pública es la garantía de resguardo de la soberanía del Estado, de la protección de espacios territoriales del Estado que han sido ocupadas por grupos criminales y el mantenimiento del orden constitucional. Por lo tano, nada más lejano a la militarización que el uso de las instituciones de seguridad del Estado para defender a la sociedad.
El tema, ya lo sabemos, es político. Por ello hay que rehuir los falsos debates sobre militarización y centrar los análisis en el uso de las instituciones del Estado para defender a la sociedad y la soberanía del Estado.





