La guerra en Ucrania se localizó, hasta por la argumentación de sus protagonistas, en el escenario del posible inicio de la tercera guerra mundial.
La realidad estratégica es peor: en 1980 el expresidente Richard Nixon escribió un libro para anunciar que “la tercera guerra mundial ha comenzado”: la disputa por control del mundo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, entonces con China como de factor de desequilibrio estratégico.
La segunda guerra mundial terminó en la Cumbre de Yalta de principios de 1945, aunque la derrota final japonesa ocurrió en agosto con las bombas atómicas destructivas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña se repartieron el mundo.
La primera guerra fría como confrontación ideológico-militar estalló en agosto de 1961 con la construcción del Muro de Berlín como división del mundo capitalista del comunista.
La guerra en Ucrania por la invasión de tropas de la Federación de Rusia forma parte no del inicio sino de la continuidad de la tercera guerra mundial: la confrontación entre EU y Rusia por mantener territorios estratégicos o fronteras ideológicas movibles.
A la desaparición de la Unión Soviética en 1991, las repúblicas soviéticas se convirtieron al capitalismo y se sometieron al paraguas de seguridad nacional de EU vía la OTAN europea.
De 1991 a 2022, EU y Rusia han buscado expandir sus zonas de influencia o mantener las existentes.

Las batallas se han centrado en el control económico de los mercados y de los recursos naturales, sin buscar expansiones de armas nucleares, aunque con la vigencia de muchas de las existentes.
La disputa por Afganistán de 1978 a la retirada de Estados Unidos en 2021 fue una evidencia de la lucha por mejores espacios geopolíticos entre las dos potencias: la Unión Soviética fracasó de 1978 a 1989 y EU tardó 20 años darse cuenta de la imposibilidad de asentar posiciones estratégicas en el país afgano que hace frontera física con la Federación de Rusia.
En su libro de 1980, el expresidente Nixon deja la sensación de que el mundo nunca conocerá una estabilidad basada en el respeto a las decisiones de los pueblos de darse el régimen de gobierno que deseen y que la lucha seguirá estando entre el comunismo como ideología de Estado y del capitalismo como hegemonía del mercado, aunque ya sin compromisos sociales y de clase que esa disputa ideológica tuvo como eje dinamizador el marxismo la clase obrera.
Hoy la Federación de Rusia y Estados Unidos tienen gobiernos que no representan las clases proletarias o populares, sino que están dominadas por verdaderas oligarquías que controlan las decisiones de sus gobiernos.
Por lo tanto, la tercera guerra está ocultando intereses de dominación del mercado y una clase dominante por encima de las mayorías rusas y estadounidenses.
En 1980, Nixon escribió que la guerra estaba en marcha y que el campo de batalla que era la disputa por el mundo entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, con China como el factor desestabilizador.
Las amenazas hoy del presidente Putin de usar armas nucleares frente a las advertencias de la Casa Blanca, reconstruye el escenario de una guerra por posiciones territoriales: Ucrania quiso ser incorporada a la OTAN para que Estados Unidos pusiera bases militares en un país que hace frontera física con Rusia.
La guerra de Ucrania es, después, una nueva guerra del viejo escenario de competencia entre el Oeste capitalista y el Este comunista.





