Seguridad y Defensa: Ucrania y la geopolítica

Seguridad y Defensa: Ucrania y la geopolítica

La guerra en Ucrania cumplió un año el pasado 24 de febrero y todos los indicios revelaron que no tiene un punto de inflexión.

La decisión del presidente ruso Vladimir Putin estuvo fundamentada, desde su punto de vista, en el argumento de que el desequilibrio de las líneas rojas o fronteras estratégicas modificaba la precaria estabilidad en la región, después del nuevo reparto regional con la disolución de la Unión Soviética y su bloque en 1989-1991.

El punto central estuvo en la decisión de la Casa Blanca de arrinconar a Rusia con la incorporación de Ucrania al bloque político-militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la creación de un ejército multinacional europeo que disminuyera los compromisos americanos de desplazar tropas ofensivas para resguardar a las democracias de la región.

A un año de distancia, la guerra en Ucrania se perfila como otra experiencia frustrada de los rusos, luego del fracaso de la invasión a Afganistán 1978-1992, también en la frontera estratégica rusa.

El dato más revelador de la guerra en Ucrania se localiza en la capacidad de resistencia militar de un país pequeño en comparación con Rusia.

La geopolítica de la guerra en Ucrania tiene un punto de análisis estratégico en el comportamiento confuso de Estados Unidos, porque la Casa Blanca azuzó al presidente Putin a apresurar la invasión, pero hasta ahora no ha habido un desplazamiento de tropas americanas o un despliegue de armas suficientes, dejando la impresión de que Washington estaría más bien apuntalando una guerra de desgaste que debilite al presidente Putin dentro de Rusia y no confrontarlo de manera directa para no cohesionar el nacionalismo ruso.

Después de la pandemia del COVID-19, la guerra de Ucrania ha sido otro de los factores de inestabilidad económica en el mundo y ha sido responsable del periodo de inflación y de crecimiento económico bajo.

La derrota soviética y estadounidense en la guerra de Ucrania se encuentra en la pérdida de fuerza de sus respectivas zonas de estabilidad y contención, con la circunstancia agravante inesperada de que China no respondió a la lógica de la Casa Blanca y encontró en Ucrania un espacio de consolidación de su propio poder geopolítico ante el debilitamiento de sus dos grandes adversarios.

Ucrania aparece, como otros países en la historia geopolítica del siglo XX y lo que va del XXI, como peón del ajedrez del poder mundial como guerra fría 2.0.

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