Selva de espejos: El retorno de la geopolítica en América Latina

Selva de espejos: El retorno de la geopolítica en América Latina

Convendría, de entrada, preguntarse si la geopolítica –entendida como el análisis de la influencia de factores geográficos, económicos y demográficos sobre las relaciones internacionales– alguna vez dejó de ser relevante para explicar las principales dinámicas de riesgo político en América Latina y el Caribe.

Allende esta consideración epistemológica, probablemente más de forma que de fondo, es una realidad que la geopolítica ha retomado mayor vigencia en el Hemisferio Occidental a medida que el sistema internacional se reconfigura y, con esto, se intensifica la competencia estratégica que Estados Unidos y China mantienen a nivel global. En este sentido, se han advertido los riesgos de un escalamiento de la rivalidad entre Washington y Beijing –algo que se le ha conceptualiza frecuentemente como la Trampa de Tucídides (Allison, 2018).

Sin embargo, poco se han explorado las implicaciones que este gran pulso por el poder global puede tener –y ya está teniendo– en países del Hemisferio Occidental, los cuales, por razones económico-comerciales, político-diplomáticas o tecnológicas se encuentran en medio de esta competencia estratégica. De manera que será cada vez más necesario visibilizar cómo impacta la competencia entre Estados Unidos y China en temas como la conflictividad social, la gobernabilidad democrática o la violencia armada en la región de América Latina.

Al respecto, sin que sea la única razón, por supuesto, la competencia entre ambas superpotencias podría estar alimentando, directa o indirectamente, dinámicas preexistentes de fragmentación, inestabilidad y conflicto en países de América Latina. Concretamente, por ejemplo, no se tendría que dejar de considerar la relación entre la competencia estratégica global y la actual polarización social en Brasil, el golpe de Estado en Bolivia de hace cinco años, o la violencia armada que una organización delictiva ejerció en Michoacán, México, durante 2013 (Carbajal Glass, 2019).

En particular, el acceso a, y explotación de, los múltiples recursos naturales de la región –zinc, litio, petróleo, mineral de hierro, un largo etcétera–, están siendo la verdadera competencia que Estados Unidos y China libren en el Hemisferio Occidental. Estamos hablando de que no sólo se trata de la explotación de los recursos naturales del Hemisferio Occidental, sino también de la agudización de sus principales vulnerabilidades como región. Cuestión que, por lo tanto, repercutiría en la gobernabilidad democrática, la seguridad ciudadana y el desarrollo sostenible de muchos países de América Latina y el Caribe.

De lo anterior se desprende que sea cada vez más importante traer de vuelta el componente geopolítico al análisis de los principales retos políticos, económicos, sociales y de seguridad de la región. Puesto de otra manera, al juego de lo incierto en América Latina y el Caribe, habrá que añadirle otra variable: la competencia estratégica global.

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