Seminario Fuerzas Armadas y policías ante el Covid-19 en América Latina

Seminario Fuerzas Armadas y policías ante el Covid-19 en América Latina

Ante los desafíos que trae la expansión del Covid-19 y las demandas de seguridad y asistencia que generó la pandemia, expertos en seguridad nacional y defensa de distintas partes del continente americano coincidieron en que la participación de las fuerzas armadas y policiales es necesaria en el combate a la pandemia de coronavirus. Sin embargo, se deben repensar sus roles y funciones.

Durante la segunda edición del foro “Fuerzas armadas y policía ante el COVID-19 en América Latina”, dentro de la segunda jornada del seminario web, organizado por el Centro de Seguridad y Defensa (CESEDE) de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), expertos de Estados Unidos, Perú, Argentina y México analizaron el papel que deben desempeñar dichas instituciones en una emergencia sanitaria.

Covid-19: El Juego Largo

El Mayor General del Ejército de Estados Unidos, James E. Taylor, director del Colegio Interamericano de Defensa, consideró que “estamos en un juego largo con el Covid- 19, hasta que se desarrolle una vacuna y se distribuya ampliamente”.

Los modelos indican que podríamos tener una serie de olas hasta 2022, con la segunda ola llegando en otoño; nuestras sociedades se enfrentarían a la constante resiembra del virus en áreas que han emergido de la curva de contagio, por lo que la extinción del virus es poco probable, indicó.

Resaltó que el Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas ha publicado tres modelos de largo plazo, de acuerdo con la forma en que el virus se ha estado propagado por todo el mundo, y apuntó que “todos esos escenarios sugieren un alto y sostenido costo económico, con diferentes grados de recuento de víctimas.

” Además, enfatizó que el desapego social en la mayoría de los países americanos ha reducido las muertes.

También informó que la primera ola de Covid-19 en el continente americano, en su conjunto, deberá terminar a principios de agosto.

Sin embargo, señaló la posibilidad de que, a fines de octubre, se produzca un segundo pico de la enfermedad en los países ubicados al norte del mundo, un momento en que se verifica la reducción de la temperatura en estos lugares.

En este sentido, también señaló que las ondas cíclicas de la enfermedad pueden continuar ocurriendo hasta 2022.

Consideró que los gobiernos deben retomar las lecciones del pasado para una estrategia eficiente contra el coronavirus.

En particular, la pandemia de la gripe de 1918 permite visualizar cuáles son los escenarios posibles de la problemática actual.

“Cuanto más disponibles sean los datos de los países, más estudios científicos y académicos se realizarán de este tema.

Cuanto más colaboremos en este complejo problema internacional, más éxito tendremos en su solución.

Esta colaboración y estudios nos dará una mejor comprensión de qué modelo de protección a largo plazo se aplicará y permitirá a nuestros países desarrollar las políticas y recursos necesarios para mitigar esta pandemia con éxito”, estableció.

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La interdependencia entre la seguridad y el desarrollo: los nuevos roles de las Fuerzas Armadas

En el encuentro, también participó el General de División Walter Astudillo Chávez, se refirió a “La interdependencia entre la seguridad y el desarrollo: los nuevos roles de las Fuerzas Armadas”.

“El concepto de seguridad integral lo promovió en la década de los 90’s la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), se trata de una visión integral de la seguridad que abarca tres dimensiones: la política militar, la económica-medio ambiental y la humana”, narró.

En el mismo sentido, explicó que en la Organización de los Estados Americanos (OEA), en 2003, los países miembros asumieron un nuevo enfoque de seguridad que es de alcance multidimensional, supera los enfoques tradicionales e incluyen aspectos políticos, económicos, sociales, de salud, y ambientales.

Respecto a los roles de las fuerzas armadas ante el Covid-19, Astudillo Chávez explicó que “hay dos características fundamentales para el tema que estamos tratando, uno su naturaleza multidimensional, es decir, los conceptos reconocen que la seguridad tiene varias dimensiones, superó donde la dimensión militar era la central” Es decir, la seguridad se vincula al desarrollo, en una dimensión económica, política, social, “estamos viendo con claridad la interdependencia entre estos dos conceptos: Seguridad y desarrollo, ¿Cuál es más importante?, ¿Cuál es primero?, la realidad es que son conceptos indesligables”.

“Los nuevos roles de las fuerzas armadas están definidos en cada Constitución y en las leyes de cada país, cada nación tiene su propia realidad.

En Perú, como en otros países, el rol de las fuerzas armadas es garantizar la independencia, la soberanía y la integridad”, insistió.

“Sin embargo, las fuerzas armadas también participan en el orden interno, apoyando a la policía nacional, participa en desarrollo económico y social, así como el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (En Perú)”, analizó.

Sobre cuáles son las acciones de las Fuerzas Armadas ante la pandemia, el especialista asegura que tanto en Perú, como en otros países, han participado en el patrullaje en las calles y centros de abastecimientos, en operaciones de control de fronteras, aeropuertos, puertos; en el tratamiento de cadáveres, traslado de pacientes críticos, entrega de víveres , así como apoyo a profesionales de la salud, incrementar la capacidad de los centros hospitalarios y de salud, como en la fabricación y reparación de ventiladores mecánicos.

Para el especialista, garantizar un uso adecuado de las fuerzas armadas en esta emergencia dependerá de la definición de una estrategia nacional diseñada desde el poder político, quien estará a cargo de incluir a los militares en las tácticas de combate al enemigo invisible.

“Se trata de una situación que nos ha puesto sobre el tapete una cantidad de temas de carácter conceptual y práctico que se venían tratando de manera tímida, pero que ahora han tomado preponderancia debido al escenario en el que nos encontramos”, según Astudillo.

La presentación del General Astudillo resaltó, que cualquier estrategia que se diseñe debe estar basada en dos pilares fundamentales: la seguridad y el desarrollo.

“Si tenemos una estrategia que no considere estos elementos y trabajamos por separado, no vamos a tener la capacidad de resolver o afrontar adecuadamente la situación en la que nos encontramos”, argumentó, para agregar que “teóricamente está demostrado que la estabilidad de un Estado, su grado de consolidación depende, de sus altos niveles de seguridad y alto nivel de desarrollo es importante no perder de vista este aspecto”.

Capacidades logísticas y de combate de las Fuerzas Armadas argentinas al servicio de una emergencia sanitaria

En tanto, el Capitán de Fragata de Infantería Marina, Eduardo Balbi, presidente de la organización ‘Anticiparse’ de Argentina, habló sobre las “Capacidades logísticas y de combate de las Fuerzas Armadas argentinas al servicio de una emergencia sanitaria.

” Balbi compartió durante el foro su experiencia con respecto al uso de las llamadas “fuerzas del orden” en su país.

Al respecto, comentó que uno de los pilares en el combate a la pandemia ha sido contar con una policía eficiente y preparada para emergencias.

No obstante, exhortó a los gobiernos del mundo a no dejar de lado los daños colaterales de la pandemia, como la forma en que los cambios en la forma de vida de la ciudadanía traerán consigo escenarios psicológicos críticos.

Por ello, instó a las autoridades a analizar todas las aristas de lo que vendrá después de la pandemia.

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Balbi, consideró que existe una pobreza conceptual sobre el tema y subrayó que “ahora más que nunca debemos redefinir seguridad y defensa, como una de las lecciones y elementos más importantes”, donde expertos civiles y militares del mundo van a tener que reaprender.

También dejó como reto la redefinición de los conceptos. “El concepto de seguridad nacional, hoy no lo tenemos claro; hoy hay muchas dudas; hoy hay una dispersión conceptual muy grande y eso es peligrosísimo para hacer cosas completas”.

Además, manifestó que después de la pandemia, viene el after day o el día después, que realmente sería un año después, para poder vivir en esta nueva normalidad, no solamente solo el efecto económico, sino también los efectos sociales y políticos, donde los aspectos del efecto psicosocial de la pandemia estarán marcando circunstancias diferentes.

En este aspecto retomó las palabras de Astudillo cuando plantea que “no es solo responsabilidad del Gobierno, no es sólo de las Fuerzas Armadas, sino una responsabilidad social en la que estamos todos involucrados al final de cuentas”.

“Dentro de los aspectos importantes analizando fueron los escenarios psicológicos y emocionales, altamente crítico, todos nosotros hoy tenemos nuestras mentes afectadas por la pandemia y el confinamiento por la cuarentena, ya no estamos actuando normalmente, nuestras conductas están modificadas, influenciadas por lo que está pasando, y esto es de cuidado, ya que puede llevar a peligrosos extremos de violencia”

Hacia nuevos paradigmas de Seguridad y Defensa: Fuerzas Armadas y Guardia Nacional frente al COVID-19 en México

La doctora Ana Cárdenas, internacionalista de la Universidad Anáhuac de México, desarrolló el tema: “Hacia nuevos paradigmas de Seguridad y Defensa: Fuerzas Armadas y Guardia Nacional frente al Covid-19 en México” y habló sobre el papel de la Guardia Nacional en el combate a la pandemia y explicó que en el país norteamericano el Ejército ha estado preparado para este tipo de desastres.

Cárdenas se refirió al “mando estructurado y confiabilidad de la población en las Fuerzas Armadas, las cuales, en México, está entre las tres instituciones de alta confiabilidad por encima de partidos políticos, la policía, el Congreso, entre otros”.

Por tal razón, se ha hecho imprescindible la presencia de las Fuerzas Armadas en las estrategias de bioseguridad.

Dijo que uno de los retos que definirán los nuevos paradigmas es el procesar esta pandemia para proyectar y prevenir escenarios futuros.

“Esta pandemia nos toma, si bien avisados, sin saber cuáles serían las consecuencias, lo más similar era, en magnitud, la fiebre española.

No sólo tenemos efectos de la pandemia en la salud, también de forma trasversal y está afectando aspectos sociales, económicos y la vida de las personas, con efectos psicológicos, durante y postpandemia.

El Covid-19 también hace visible las fortalezas y debilidades de los gobiernos, en sus sistemas de salud”.

Cárdenas refiere que en el país el coronavirus llega en un momento histórico, pues México recibe esta pandemia con un cambio estructural fundamental, un nuevo modelo de gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, que se basa en la lucha contra la corrupción y un urgente rediseño institucional, que va desde sistema de salud y seguridad, hasta las formas sociales y de convivencia.

“Aquí aparece la Guardia Nacional (GN), nuestra nueva institución que busca dar una sola coordinación toda la policía de nuestro país y está formada por la policía militar, naval y la policía federal.

Esta Guardia Nacional es una iniciativa que fue legitimada por unanimidad de Congreso de la Unión y los 32 estados”.

“Actualmente la pandemia toma a la GN con 80 mil elementos, la meta es llegar a 150, que están distribuidos en 266 demarcaciones, en 150 regiones. Prácticamente en su primer año tuvo una bienvenida intensa. El primer evento donde nos ayudó fue en la contención de las caravanas migrantes de Centroamérica. El segundo fue la pandemia del Covid-19”.

Sobre su papel durante la pandemia, Ana Cárdenas establece que la Guardia Nacional ha sido protagonista en cinco diferentes frentes: En la prevención y contención de saqueos, protección a personal de salud, protección a las infraestructuras críticas e instalaciones estratégicas, evitar el fraude cibernético y propagación de noticias falsa, la reciente incorporación de la policía científica y ayuda coordinación en la distribución de insumos médicos.

Respecto a las Fuerzas Armadas, Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y Secretaría de Marina (Semar), previo a la pandemia, ya estaban destinadas al apoyo de otras actividades estratégicas, como la construcción del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, dos tramos de la ruta del Tren Maya, la edificación de sucursales del Banco del Bienestar y la construcción de cuarteles para la GN.

“Las Fuerzas Armadas en México tienen una función social histórica, un acercamiento a la población civil en caso de desastres, así nació el Plan DNII-E en 1965, pensando en que México es un país de geografía muy vulnerable; en el ámbito geológico en el caso de temblores, en hidrológico por sus océanos. Luego del huracán Inés 1966 y el desbordamiento del Río Pánuco (En Veracruz), se echa a andar este plan que se ha ido perfeccionando”, refirió.

Sin embargo, además de la labor en el auxilio al sistema de salud, compra y distribución de material médico, las Fuerzas Armadas ahora tienen una tarea fundamental en la seguridad nacional, como lo explica la expositora.

“El Covid-19 ha tenido una incidencia en el crimen organizado importante, por ello desde mayo se hizo el anuncio de la incorporación del Ejército a la tareas de seguridad pública, que, si bien lo venían haciendo, con ello se da un parteaguas jurídico.

Se da como una situación de excepcionalidad, paralela al Covid, debido a que, en los primeros cuatro meses de 2020, se rompió el récord de homicidios en nuestro país, con más de 11 mil casos (11,535 asesinatos)”, describió.

Debido a que la pandemia también golpeó al crimen organizado en el trasiego de drogas a Estados Unidos, como principal consumidor, ha encontrado nuevas formas de retener sus ingresos, a través de delitos de fuero común, como analizó.

A manera de conclusión, Ana Cárdenas establece que las Fuerzas Armadas en México son un caso atípico en el mundo con su fuerza de vocación social, de salvamento en casos de desastres, “A diferencia de otras, en México están históricamente capacitadas para colaborar con la sociedad en su conjunto, incluso a nivel internacional, como el apoyo a EEUU en 2005 con el paso del huracán Katrina”.

“Para muchos este rol social es criticable, pero México podría ayudar a crear un nuevo paradigma, de esa función ampliada y cercanía con la sociedad.

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Sin embargo, puede ser un ejemplo de cómo no se debe sobrecargar a las Fuerzas Armadas, hay que tener atención en ese equilibrio y no realizar funciones que le corresponden al poder político, como el de fortalecer a las instituciones”.

Finalmente, Roberto Cajina, Consultor Civil en Seguridad, Defensa y Gobernabilidad Democrática, miembro de la Junta Directiva de Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL) de Nicaragua, también se unió a las propuestas y debates.

En su turno habló de la redefinición de la estructura de los roles y las misiones de las Fuerzas Armadas, frente al Covid-19 y la necesidad de una articulación entre el mundo académico, el mundo científico y el poder político para una convivencia de seguridad y desarrollo.

Así durante la conferencia realizada por el Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (Cesede) de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) con sede en República Dominicana, los ponentes estuvieron de acuerdo en la necesidad de involucrar a las Fuerzas Armadas y a la Policía en el combate a la pandemia.

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