En medio de celebraciones y fiestas en millones de hogares, los miembros del Ejército Mexicano mantienen su firme convicción de cumplir con la misión de brindar bienestar y seguridad
Las fiestas de fin de año simbolizan el cierre de un ciclo y el inicio de uno nuevo, con la esperanza de que este 2025 sea mejor, sin embargo, en el servicio militar, estos momentos de felicidad y reflexión se viven bajo los colores verde olivo, acompañados de misiones específicas.https://www.gob.mx/defensa
Para conocer más de este momento, CAMPO MARTE se adentró al Campo Militar Número 1-A “Gral. Div. Álvaro Obregón”, donde convivió con los integrantes del Servicio Central de Policía Militar y compartió el lado humano de los miembros del Ejército Mexicano.
En las instalaciones no hay música estridente, ni grandes festejos, pero sí un cúmulo de camaradería que desborda amistad, respeto y compromiso. A pesar de estar lejos de casa y sus familias, los soldados mexicanos encuentran la manera de celebrar y mantener vivo el espíritu navideño.
Para entenderlo más, el Capitán Primero de Infantería, Eduardo Casarrubias Arpisto, Comandante del Servicio Central de Policía Militar, habló con esta casa editorial y explicó su ardua tarea de proporcionar seguridad a las instalaciones militares mediante el control de acceso, patrullajes en interiores y establecimientos de puestos de vigilancia que permitan evitar el daño patrimonial a las instalaciones, extracción e introducción de objetos sin autorización al campo militar.
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Con 15 años en el servicio militar, el Capitán Casarrubias comparte que cuando entró al Heroico Colegio Militar lo hizo siguiendo un linaje familiar, pero también por superación y satisfacción. Ya estando en activo se dio cuenta que también significó mucha disciplina y sacrificio.
“El cambio de la vida civil a la vida militar es muy difícil, principalmente porque se tiene que dejar a la familia, pero estando aquí, uno encuentra muchos compañeros que la verdad se vuelven parte también de tu vida”.
Bajo ese sentido y en el contexto de las fiestas de fin de año, como líder de su equipo, el entrevistado no esconde que en muchas ocasiones debe ser quien inyecte de ánimo y compañerismo a sus elementos, pues muchos de ellos no han visto a sus familias por un largo tiempo.
“Esta época principalmente es un momento de reflexión, donde nos acordamos de los seres queridos, tanto los que nos esperan como quienes no están, por ello, siempre hay un espacio para el recuerdo y tenemos que seguirle echando ganas para poder salir sin novedad y podamos posteriormente ir a casa”, aseguro.
Con una mirada franca y ojos brillantes, el Capitán confiesa que también él en ocasiones tiene la añoranza de estar en casa en los momentos especiales, aunque no siempre es posible.
“Lo que más extraño es principalmente a mi esposa, a mis hijos, abrir los regalos, la cena o el intercambio que nosotros hacemos, el calor de la familia”, comparte.
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Como si fuera una recreación de su última cena de año nuevo que vivió en casa, el Capitán Eduardo Casarrubias Arpisto describió el aroma que emanaba de aquel lomo de cerdo y una taza de ponche, donde el olor a canela y frutas invadió cada rincón, “lo preparó mi esposa y pues sí, quedó delicioso”.
A dos años de aquel momento y con el recuerdo de su natal Guerrero, ahora tiene la misión de salvaguardar una de las instalaciones más importantes del Ejército Mexicano.
“Aquí el Ejército nos enseña que debemos de encontrar esos pequeños momentos, la alegría de vivir, de celebrar en familia y pues no importa el lugar donde estemos, siempre hay que encontrar un motivo para celebrar, dar gracias y recordar que somos al final de cuentas una familia”.
“Además, aquí vemos nuestros sueños realizados, aquí podemos estudiar, la institución es muy noble y podemos llegar hasta donde nosotros queramos, los límites los ponemos nosotros y sobretodo, ser militar es servir a México, servir a la patria, también servir a la familia”, sentencia.
Es decir, el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos trabajan y velan por el bienestar de todo el pueblo de México los 365 días del año. En efecto, Navidad y año nuevo no son la excepción, militares de tierra, mar y aire, laboran con gran orgullo para que las familias de México puedan disfrutar con total tranquilidad en épocas especiales.
Disciplina, distancia y nostalgia de un soldado
A pesar de encontrarse en una instalación militar, los soldados se esfuerzan por crear un ambiente festivo y acogedor. Se decoran los espacios comunes con luces y otros elementos decorativos propios de la época, pero sobre todo, con espíritu de compañerismo.
Como muestra, la Soldado Policía Militar Diana Islas Gaspariano compartió con CAMPO MARTE que durante la época decembrina también es un momento de reflexión y agradecimiento. Los elementos en activo aprovechan esta época para recordar a sus compañeros caídos y para expresar gratitud por la oportunidad de servir al país.
Con menos de dos años desde que ingresó, la Soldado confiesa que siempre miró al Ejército con admiración y una vez que causó alta, el reto fue acoplarse a la disciplina.
“Aquí te levantas a una cierta hora, haces esto. Los horarios son muy marcados en cuestión de la disciplina y la rutina, pero con el tiempo se vuelve costumbre. Sin duda los grandes retos son la disciplina, la nostalgia y la distancia por no ver a mi familia tanto tiempo”, confiesa.
Aún con esa melancolía, la Soldado Islas reconoce que en las Fuerzas Armadas encontró una familia, “Hay personas muy buenas aquí dentro. Todos nos apoyamos, somos una familia, pasamos mucho tiempo juntos, eso nos hace generar una sentimiento de pertenencia”.
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“Entre la reflexión sí aparece el deseo de estar con mi familia, de esos momentos de diversión. Pasábamos mucho tiempo juntos, nos íbamos de viaje, jugábamos juegos de mesa y cuando salí de mi casa, en Tlaxcala, les prometí que regresaría, que siempre tenía que regresar, por el cariño, por la necesidad de estar en familia, simplemente por el amor de los que quieres. Siempre iba a regresar”, reflexiona con un semblante de melancolía.
Pese a ello, la Navidad, las festividades de fin de año en el Ejército Mexicano es una época especial que fortalece los lazos de unidad y camaradería entre los soldados y a través de actividades, tradiciones y reflexiones, los soldados mexicanos demuestran su compromiso con su país y con la comunidad a la que sirven.
“A la par de esa nostalgia, mi familia me apoya, mi mamá me dice que está muy orgullosa, que al principio sí le daba miedo, pero ya se dio cuenta que tenemos que crecer y formar nuestra propia vida. Hoy se siente orgullosa por lo que estoy haciendo y por el camino que tomé”.
En la imaginación, la Soldado Policía Militar Diana Islas Gaspariano recrea por un momento la hipotética posibilidad de tener una visita sorpresa de su familia, asegurando que “Correría a abrazarlos, les diría que las extraño demasiado, que son mi motivación para seguir aquí, les diría tantas cosas, pero principalmente las abrazaría…”.





