Los líderes talibanes tomaron Kabul y de esa manera se hicieron del control total de Afganistán dos décadas después de que el ejército estadounidense los desplazara del poder, quien inició una guerra por el ataque a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001. Así, en agosto pasado, Baradar Akhund, jefe de la oficina política de los talibanes en Catar, declaró el fin de la guerra de Afganistán con la victoria de los insurgentes. «Hemos alcanzado una victoria que no se esperaba (…) debemos mostrar humildad ante Alá», dijo en un mensaje en vídeo el exnúmero dos del movimiento insurgente en la primera declaración pública de un líder talibán tras la conquista del país.
En forma paralela, miles de afganos se desplazaron al aeropuerto internacional de Kabul, la capital, e ingresaron a la pista de aterrizaje tratando de salir del país asiático, por lo que militares estadounidenses que resguardan el lugar hicieron disparos de advertencia. Los talibanes, quienes fueron desalojados del poder en Afganistán tras la invasión militar estadounidense en 2001, ocurrida después de los atentados en Estados Unidos del 11 de septiembre de ese año, regresaron al poder, según lo anunció el líder Baradar Akhund. Tras la toma del poder en Kabul, solo tres países reconocieron a los talibanes: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán.
¿Quiénes son los talibanes?
El grupo armado de los talibanes, los “estudiantes”, según su traducción de la lengua pastún, toma forma a inicios de los años noventa del siglo pasado. En 1989, los muyahidines -combatientes por la yihad (guerra santa) armada, afganos y extranjeros, habían derrotado a las tropas de la Unión Soviética en Afganistán tras una década de guerra. Desde la frontera afgano-pakistaní, los talibanes, nacidos en los seminarios religiosos fundamentalistas, prometieron orden y seguridad en su ofensiva para gobernar. En 1996, la guerrilla tomó el control de Kabul y arrebató el Gobierno y la presidencia al líder muyahidín Burhanuddin Rabban, uno de los héroes de la victoria frente a los soviéticos.
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En su avance, los talibanes instauraron un régimen integrista sobre la interpretación rigurosa de la ley islámica. Entre otras medidas, impusieron castigos físicos, desde la pena capital en plaza pública a los latigazos o la amputación de miembros por delitos menores; despojaron de cualquier derecho a las mujeres, a las que obligaron a cubrirse íntegramente con el burka, y a las niñas, a las que prohibieron ir al colegio a partir de los 10 años.





