Geoseguridad: Tráfico ilícito de armas, el problema que nadie quiere resolver 1a. Parte

Tráfico ilegal de armas

En la actualidad el tráfico de armas es el problema político más grave que existe en el mundo. Es una real amenaza a la paz mundial debido a lo complejo, matizado y poco regulado sustento jurídico. Los discursos en diversos foros y posiciones ante la ONU no reflejan las intenciones reales de los gobiernos, son meramente, palabras que cumplen con lo políticamente correcto, a veces suenan sólo a justificación.

A diferencia del terrorismo o el crimen organizado que tienen posturas a favor y en contra, el tráfico de armas es un tema del que los países no quieren debatir a profundidad ya que obtienen beneficios políticos, económicos y sociales producto de la venta, comercialización, embargo, tercerización, control, enajenación, acopio y uso entre otros múltiples beneficios.

La diversidad de foros mundiales acerca del tema realiza reuniones sin una clara línea de acción de los principales productores de armas como Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia, los principales compradores como Irán y Arabia Saudita, los países con embargo como Irak y Libia Los países terceros, Nigeria y Somalia, que son “hub” (enlace) para enviar armas a los que tienen embargo y con mayor importancia los países y regiones afectados como México y toda África.

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La producción de armas es un negocio sumamente lucrativo. Es, por ejemplo, una parte esencial de la economía de Estados Unidos. El Complejo Militar-Industrial al que se refería el presidente Dwight Eisenhower en 1961 en su discurso de despedida advirtió ‘la creciente inherencia de las fuerzas armadas y sus fabricantes en la política interna’.

A partir de la guerra fría 1947-1991, Estados Unidos y la Unión Soviética generaron la mayor cantidad de redes de suministro de armamento a sus respectivas partes del bloque. Arsenales completos quedaron resguardados en bodegas al término de la guerra, lo que detonó una microeconomía en la venta ilegal hacia cualquier persona, grupo o gobierno con recursos.

La venta ilícita de armas de fuego y explosivos –operada de manera directa por los países productores de armas– tiene relación con secuestros, terrorismo, crimen organizado, tráfico de drogas y diamantes. Por más que existan tratados o convenios, mientras no se asuma un real compromiso por parte de las naciones, el problema seguirá vigente y, peor aún creciente. Se deben proponer cambios estructurales de fondo enfocados una estandarización de definición conceptual y unificación universal del marco legal y legislativo para un verdadero combate global al tráfico de armas.

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Existen diversos convenios y tratados cuyo objetivo es acercarse a una regulación para transparentar la industria mundial de armas de fuego y explosivos. La ONU ha hecho varios intentos de control sobre la industria. En 1980 con el Instrumento Normalizado de Presentaciones de Informes sobre Gastos Militares, en 1991 con el Registro de Armas Convencionales, en el 2000 mediante su Convención de Palermo (delincuencia organizada) incluye el Protocolo contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego y entrando en efecto en 2014 el Tratado de Comercio de Armas elaborado por Oscar Arias, ex presidente de Costa Rica, por mencionar algunas.

El Arms Trade Treaty es sumamente importante; la experiencia del dos veces presidente de Costa Rica hizo que conjuntara una coalición internacional para elaborar un ‘código de conducta para la venta de armas, que fue el fundamento principal del tratado’. El gran paso dado fue que el tratado prohíbe la venta legal de armas a países en conflicto.

El problema al que se enfrentan los países que intentan regular el negocio de armas es que el principal productor del mundo de armas con un 75% del mercado es Estados Unidos. Washington se aprovecha de la poca transparencia en los procesos de producción, venta, compra, exportación e importación. Como resultado se tiene que quien vende, controla, regula y hasta sanciona.

Johan Peleman experto en marcaje de armas, comentó en entrevista para Frontline que: «no es mi problema: la perspectiva de los exportadores».

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Lospaísesquevendenarmaslegalmente cumplen con todos los requisitos para hacerlo, en papel, a veces aun sabiendo que el destino del armamento no es quien lo compró. Los países terceros son por el momento el riesgo más importante, ya que cumplen legalmente todo y moralmente nada. Un arma de venta legal entre un país exportador e importador puede terminar en una reventa en Darra Adam Khel, Afganistán, el mercado de armas ilegales más grande del mundo.

Rachel Stohl, quien fue asesora del Arms Treaty Trade, identifica las siguientes técnicas para introducir armas al mercado ilícito: violaciones de sanciones o embargos internacionales, corrupción, falta de seguridad o desorganización administrativa, robo de armas al gobierno, venta de armas por parte de oficiales del ejército, robo de armas legalmente adquiridas a personas, producción artesanal e inefectividad de legislación nacional.

*El autor es Maestro de Estudios Avanzados sobre Terrorismo: Análisis y Estrategias por la Universidad Internacional de la Riojajcramirez9@outlook.es

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