Trump: desafío a seguridad nacional mexicana

Trump: desafío a seguridad nacional mexicana

Por mucho tiempo, la seguridad nacional mexicana se entendió como una doctrina de defensa de la nacionalidad en un mundo convulso.

Los años de la seguridad nacional estadunidense basada en la lucha contra el comunismo fue resistida en México con criterios de autonomía.

Ahora, sin embargo, las circunstancias nacionales han cambiado: la crisis del desarrollo, el crecimiento de la pobreza, la migración de casi el 15% de la población a los EE.UU., y la lógica imperial estadunidense que sustituyó el comunismo por el terrorismo y el crimen organizado como su némesis que amenaza el confort interno como cohesión nacional.

La estrategia de seguridad nacional vis a vis los EE.UU., mantuvo zonas de tensión basadas en problemas concretos: Cuba en los años sesenta, el Tercer Mundo en los setenta como amenaza al imperio de Washington, la disputa en el medio oriente por el petróleo como la sangre del capitalismo y el terrorismo árabe y luego islámico en los ochenta y noventa.

Los gobiernos republicanos presionaron a México y los demócratas no le dieron importancia estratégica a su vecino.

Y el Tratado de Comercio Libre de 1991-1993 hizo a Salinas de Gortari cederle la seguridad nacional mexicana a los intereses estadunidenses.

El escenario se ha trastocado con Donald Trump.

Su campaña presidencial en el 2016 y ahora rumbo al 2020 han logrado crear un espectro interno para quitarle votos a los demócratas.

En la campaña de 2016 puso a México como amenaza a la estabilidad racial y logró votos de los demócratas que basan su confort en la explotación de los demás.

La migración estimulada por México en 2017-2019 ayudó a Trump a pasar a la siguiente fase: México alentó a centenas de miles de migrantes a tratar de entrar por la fuerza en los EE.UU., y los demócratas vieron en esa acción un punto de debilidad social y moral de Trump y lo asumieron también como agenda electoral.

Ahora la migración masiva se ve como amenaza para romper los equilibrios raciales internos.

México fue obligado por Trump a sellar la frontera con Centroamérica y a cerrar el acceso en la frontera con los EE.UU.

Pero la estrategia de alentar la migración centroamericana trastocó las referencias básicas de la política de seguridad nacional de México porque no tiene instrumentos de resistencia o lucha contra la política militar imperial de seguridad nacional estadunidense.

Análisis Estratégico El canciller Marcelo Ebrard Casaubón ha sido metido a la disputa de seguridades nacionales México-EE.UU.

Lo malo para Ebrard radica en el hecho de que es aspirante a la candidatura presidencial de Morena en el 2024 y por tanto carece de autonomía real para encarar-confrontar-debatir la seguridad nacional estadunidense.

A ello se agrega el hecho de que la doctrina de seguridad nacional mexicana se basa en el nacionalismo interno, de acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional.

Es una doctrina de resistencia interna, falta de combatividad externa y sin fuerza institucional para disputarle espacios al imperio estadunidense.

Trump: desafío a seguridad nacional mexicana

Artículo 3.- Para efectos de esta Ley, por Seguridad Nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, que conlleven a: I.

La protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país; II.

La preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio; III.

El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de gobierno; IV.

El mantenimiento de la unidad de las partes integrantes de la Federación señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; V.

La defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho internacional, y VI.

La preservación de la democracia, fundada en el desarrollo económico social y político del país y sus habitantes.

Lo grave para México es el hecho de que su doctrina de seguridad nacional depende del tema migratorio centrado no en los mexicanos que han cruzado, sino en las decenas de miles de centroamericanos apadrinados por México para cruzar la frontera con los EE.UU.

Es decir, que México está pagando la factura de la crisis social y económica de Centroamérica.

Pero la culpa fue de México al permitir, apadrinar y hasta estimular a los centroamericanos a llegar hasta los EE.UU., a solicitar asilos en masa.

Hay datos que revelan que la amenaza migratoria de asilos pudiera llegar hasta 2 mill0ones de personas en dos o tres años, rompiendo los equilibrios sociales, electorales y raciales en los EE.UU.

México cedió soberanía y seguridad nacional al aceptar negociar migración por aranceles, porque exhibió su lado más débil en la relación bilateral con el imperio.

Y lo peor fue la decisión de México de aceptar la exigencia estadunidense de usar la Guardia Nacional en labores de control de migrantes.

Ahí ocurrió un segundo error estratégico de seguridad nacional mexicano: primero negociar migrantes por aranceles y luego deportar centroamericanos o aceptarlos como parte del modelo no formal de tercer país seguro.

La reunión del canciller Ebrard Casaubón con el alto mando de seguridad nacional de los EE.UU. –vicepresidente, secretario de Estado y otros– demostró que México necesita una nueva doctrina de seguridad nacional con los EE.UU., para resistir presiones.

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