En términos estrictos, la doctrina de seguridad nacional del presidente Donald Trump que anima sus decisiones y que ha desquiciado el equilibrio precario posterior al desmoronamiento de la Unión Soviética 1989-1991 no difiere en nada a la que existió y se conoció como guerra fría posterior a la Segunda Guerra mundial.
Los que no gusta es el estilo atrabancado y a veces hasta grosero de Trump y su tendencia a emitir opiniones de burla contra sus adversarios menores.
La estrategia de seguridad nacional se basa en la subordinación de todas las relaciones internacionales a la prioridad del american way of life o modo de vida americano también conocido como capitalismo de confort, frente a otras doctrinas de justicia en el reparto de las riquezas.
La decisión de cambiar el nombre del Departamento de Defensa al de Departamento de Guerra consolida esta percepción pero no modifica lo que había venido haciendo el área militar estadounidense en la etapa anterior; en todo caso, solo recuerda que la dinámica económica, territorial, de recursos naturales, social, ideológica y geopolítica debe tener como eje central el estado de confort del 10% de la población americana y el reconocimiento de la hegemonía de dominación militar-nuclear en todo el planeta.
Estados Unidos está regresando al modelo de Estado de seguridad nacional y centraliza todo su funcionamiento en el reconocimiento de que aún en circunstancias adversas sigue prevaleciendo la centralidad de los intereses de Estados Unidos frente a otros bloques menores pero vigentes y solo en modo de incómodos.
El modelo de Estado de seguridad nacional fue definido por el ensayista Gore Vidal y se resume en el principio de que la existencia del eje dinamizador de planeta debe ser el poderío estadounidense y que los aliados están obligados a moverse en esa lógica. En este contexto se expresa, por ejemplo, el tono autoritario y hasta grosero de Trump con los países de la Unión Europea, quizá su bloque de aliados occidentales más importante. No se trata solo de establecer un porcentaje mínimo del PIB para gastos militares, sino de crear un nuevo muro de Berlín con el este soviético a partir de la creación de un Ejército europeo que complemente el despliegue de tropas americanas en la zona.
En términos estrictos y comparativos, el bloque Rusia-China-India-Corea del Norte no tiene la suficiente fuerza bélica para enfrentar a Washington. Pero de todos modos la Casa Blanca tiene que dejar claro, como lo dijo Trump al tomar posesión por segunda ocasión, que hay un nuevo sheriff en el pueblo.





