Un mundo a la deriva

Un mundo a la deriva

Desde el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1989-1991, el equilibrio mundial quedó a la deriva, aunque el respeto a los equilibrios militares-nucleares de la guerra fría evitó la disputa por los territorios del imperio de Moscú.

No se trató de un nuevo orden, sino de evitar el desorden.

Inclusive, también se le dio la vuelta a la reorganización de alianzas que pudieron haberse dado por el auge del terrorismo musulmán radical contra Estados Unidos.

Más aún, Rusia y China no reaccionaron al retiro derrotado de tropas estadounidenses en Afganistán.

La guerra de Ucrania fue motivada por la decisión del régimen de Kiev de solicitar su ingreso formal a la Organización del Tratado del Atlántico Norte y con ello romper el equilibrio militar en la zona que hace frontera directa con el territorio ruso.

Putin decretó la invasión para impedir que la OTAN como grupo militar estadounidense estuviera apenas cruzando la frontera.

El movimiento estratégico de Ucrania para incorporarse a la OTAN y el anuncio estadounidense de crear un Ejército europeo con fuerzas de todos los países socios recibió la respuesta de Moscú con una invasión militar y una desgastante guerra regional que terminará con la victoria de Rusia cuando Kiev anuncie el retiro formal de su solicitud a la OTAN.

La estrategia estadounidense apostó al modelo Nixon-Kissinger de neutralización de China con mensajes de entendimientos y de amenazas, pero el Gobierno de Jinping comprendió con claridad que la ruptura del equilibrio en Europa del Este afectaría los planes de expansión comercial y política de Beijing.

En este contexto, los objetivos estadounidenses fracasaron en Ucrania y le costaron a la Casa Blanca alianzas geopolítica con los países de la OTAN.

Aunque se trata de un organismo militar equidistante con el desaparecido Pacto de Varsovia de la vieja Unión Soviética, los países europeos del Oeste han asumido a la OTAN solo como una agrupación simbólicamente coercitiva, pero sin avalar ninguna acción militar contra Rusia o China que regresará el ambiente destructivo de la Segunda Guerra Mundial.

Un año de guerra en Ucrania mostró a una Casa Blanca jugando desde la esquina del ring, pero sin atreverse a participar de manera directa, algo que fue entendido por el Kremlin como una ventaja estratégica favorable y por ello ha estado escalando la guerra.

A un año de distancia, el Orden Mundial sigue profundizando las características de desorden y los tres presidentes de las potencias dominantes carecen de enfoques de seguridad nacional para arribar a un Nuevo Orden Mundial con equilibrio de contención militar.

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