El nombre de Genaro García Luna podría referir inmediatamente a un sistema de procuración de justicia corrupto que ha proliferado en México, luego de su captura en diciembre de 2019 en Dallas, Texas, está acusado por cinco delitos de narcotráfico y falsedad de declaración. Desde entonces está en una cárcel de Brooklyn.
Pese a ello, y en vísperas de la reanudación de su juicio en Estados Unidos a finales de agosto, en Campo Marte decidimos echar una mirada a otra parte de quien fuera el hombre más poderoso en México en el tema de seguridad como secretario de Seguridad Pública y hoy está entre las rejas, acusado de recibir millones de dólares del Cártel de Sinaloa.
Se trata de su trabajo académico e investigación, tal vez, en parte por su experiencia en el sistema de justicia nacional. De ahí que en 2018 surgió el libro Seguridad con bienestar. Un nuevo modelo integral de seguridad, en donde detalló, desde su visión, las causas del colapso de la seguridad pública en México.
Curiosamente Tony Payán, director del Centro de Estudios sobre México de la Universidad de Rice, en Texas, fue el encargado de escribir su prólogo, y en su momento, ya en manos de las autoridades de Estados Unidos, mencionó que el perfil de García Luna es demasiado complejo y profundo, como lo plasma en el libro, donde existe una visión clara del papel del gobierno y los cuerpos de seguridad en la ola de violencia que azota el país.
La inteligencia artificial aplicada a la defensa
“No se pueden entender las dimensiones, la naturaleza y el poder de fuego del crimen organizado en México, si no se examina el raquitismo de las instituciones del Estado”, explicó. «Es la desnutrición institucional del Estado mexicano lo que justamente abre espacios al quebrantamiento de la ley, habilita a los delincuentes con impunidad, crea las condiciones para su crecimiento y alienta así la evolución del crimen organizado hasta alcanzar la potencia que tiene hoy. Los delincuentes olfatean la debilidad del Estado, como un tiburón percibe un tiño de sangre en el agua”, resumió el académico.
Así, el 19 de abril de 2018, tres días antes de que los cinco aspirantes a la presidencia de la República confrontaran, en el primer debate, sus ideas sobre seguridad, Genaro García Luna, presentó su libro: Seguridad con bienestar. Un nuevo modelo integral de seguridad.
En el texto, apoyado por gráficas y estadísticas, acredita y elogia su gestión al frente de la lucha contra el crimen organizado; critica al régimen en turno en ese momento (De Enrique Peña Nieto) en la estrategia de seguridad nacional a partir de que la secretaría de Seguridad Pública pasó a ser la Comisión Nacional de Seguridad, una dependencia más de la secretaría de Gobernación, lo que provocó, a su entender, que el año 2017 haya sido el más violento, hasta ese momento.
Descrito desde el prólogo, García Luna buscó mostrar un análisis, que comienza con un breviario de la historia del delito en México a través de lo que él llama la “pirámide de la evolución delictiva”, sin la cual no se puede entender cómo México llegó hasta este momento crítico en relación con el importante concepto del Estado de derecho.
La geopolítica de la inseguridad en México
Desde el comienzo, el texto se enfoca en un breve recuento de la evolución de la delincuencia y la inseguridad en el país, anotando que el Estado mexicano en realidad nunca se ha preocupado por crear instituciones para el Estado de derecho y que, por el contrario, el propio Estado mexicano ha alentado su evolución al priorizar el desarrollo económico y al buscar meramente administrar la violencia y el delito.
Tal vez, de ahí partió la idea cuando se desempeñó como Secretario de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón, donde impulsó una política frontal de combate al narcotráfico que incluía la participación del ejército y que, según algunas estimaciones, dejó más de 250 mil muertos.
Sin embargo, el libro documenta cómo todas las instituciones encargadas de la justicia han sufrido y continúan sufriendo un abandono profundo, subrayando la involución del combate a la delincuencia y el crimen organizado en México.
Incluso, habla de que el involucramiento de las fuerzas armadas no es propiamente un símbolo de fuerza, sino de debilidad del Estado mexicano ante las dimensiones y carácter de la delincuencia.
Lejos del perfil, para muchos analistas, oscuro de García Luna, el mismo Tony Payán describe que el libro pareciera un reporte de política pública, lleno de estadísticas, gráficas, datos e informes del trabajo realizado en materia de seguridad pública durante el sexenio de Calderón, para luego pasar a una propuesta concreta de un nuevo modelo de seguridad en México.
Sin pensar que tres años después estaría enfrentando cargos, precisamente por su vínculo con el crimen organizado, en este texto, habla de los principales retos que enfrentaba México: la debilidad institucional, la naturaleza de los mercados ilícitos, la actuación estratégica de los elementos delictivos y las deficiencias en el bienestar social y económico de los ciudadanos.
Usos militares de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica
En lo que se refiere a la debilidad y el abandono de las instituciones y la evolución del delito y el crimen organizado, describe cómo México vie una desnutrición institucional del Estado mexicano lo que justamente abre espacios al quebrantamiento de la ley, habilita a los delincuentes con impunidad, crea las condiciones para su crecimiento, y alienta así la evolución del crimen organizado hasta alcanzar la potencia que tiene hoy.
Es así, que García Luna habla de la relación entre el deterioro de las instituciones y los elementos delictivos no se puede entender sin una referencia teórica a la naturaleza de los mercados ilícitos. Todos los elementos delictivos, como lo sugiere el autor, no operan en el vacío, sino que resultan actores estratégicos en los grandes mercados de lo ilegal.
Tal vez bajo su propia experiencia, García Luna establece que los delincuentes responden a una estructura de incentivos y desincentivos que el propio Estado coloca en su camino, justo porque no busca o no sabe fortalecer sus instituciones y termina por tan sólo “administrar” el delito y la violencia. Claramente, los delincuentes no son materia inerte. Estos responden, cambian, se adaptan y buscan socavar al propio Estado, corrompiéndolo y debilitándolo, creando así un gran ecosistema en el cual prosperan con facilidad. Y es aquí donde entra el uso de la cooptación de las fuerzas policiacas y la corrupción de políticos.
Seguridad, desarrollo y fuerzas armadas: agenda entre México, Estados Unidos y Centroamérica
Tres años después, el libro se convierte en una especie de autobiografía, pues el exfuncionario recalca que si la clase política no responde de forma activa en favor del rescate del Estado, esta se convierte en parte del ecosistema delictivo que va carcomiendo la seguridad pública y, más tarde, la seguridad del Estado mismo.
Dentro de las páginas, también habla de la necesidad de procurar el bienestar socioeconómico permanente de la población, con estrategias que bien parecieran no estar directamente relacionadas al crimen organizado, como el desarrollo humano total y el combate a la pobreza. Es decir, subraya que un nuevo modelo de seguridad pública no se puede divorciar de la seguridad social, una bandera que hoy más que nunca presume el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Nuevo Modelo de Seguridad Pública
Como se describió antes, Seguridad con bienestar. Un nuevo modelo integral de seguridad puede ser tomada como un análisis introspectivo del propio Genaro García Luna, pues trata de explicar cómo su actuación en la Secretaría de Seguridad Pública significó un enorme esfuerzo por ligar todos estos ejes en una sola estrategia, ceñida por el uso de la ciencia y la tecnología.
Incluso, una de las hipótesis centrales del libro, consiste en un examen comparativo de 5 ciudades que atravesaron por un enfrentamiento importante entre el Estado y el crimen organizado.
Estas ciudades son Chicago, Nueva York, Palermo, Medellín y Ciudad Juárez. Además de las implicaciones de la posible incursión del crimen organizado en la gobernanza política, en todas las ciudades examinadas operó un patrón importante: un aumento dramático en la violencia y el delito cuando el Estado decidió confrontar al crimen organizado y luego una reducción importante de los mismos fenómenos cuando el Estado logró imponerse.
Es decir, el exfuncionario establece que la curva del delito es predecible cuando al fin se decide retarlo en sus estructuras, pero un Estado perseverante logra imponerse y eventualmente reducir la violencia y el crimen.
De este modo, el libro se convierte también en una crítica al gobierno de Enrique Peña Nieto, quien dijo, perdió la continuidad de consolidar el poder del Estado frente a la delincuencia y, por lo tanto, el país vuelve a experimentar niveles de violencia aún mayores.
Perfil de Genaro García Luna
- Genaro García Luna nació en la Ciudad de México el 10 de julio de 1968.
- Es ingeniero mecánico egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana.
- En 1989, fue reclutado como agente investigador del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), el área de Inteligencia de la Secretaría de Gobernación.
- Durante sus primeros años en el Cisen, el ingeniero se encargó de monitorear la actividad de los grupos guerrilleros activos en México, y después se especializó en el combate a bandas de secuestradores.
- En 1999, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, García Luna se incorporó a la hoy extinta Policía Federal Preventiva (PFP).
- En 2000, García Luna fue nombrado Coordinador de Inteligencia para la Prevención en el año 2000 de la PFP.
- El 1 de septiembre de 2001, durante el Primer Informe de Gobierno del presidente Vicente Fox Quesada, se ordenó la creación de la Agencia Federal de Investigación (AFI), y se designó a García Luna como su titular.
- En diciembre de 2006, con la llegada de la administración del presidente Felipe Calderón, García Luna asumió el cargo como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (México). Presentó la Estrategia Integral de Prevención al Delito y Combate a la Delincuencia ante el presidente Felipe Calderón, el 7 de marzo de 2007.
- El 10 de diciembre de 2019 fue detenido en Dallas, Texas, acusado por el fiscal del distrito este de Nueva York de conspiración, aceptar sobornos del Cártel de Sinaloa y por declaraciones falsas.





