Violencia a la carta: Así es como los criminales están copiando el modelo de negocios de Uber

Violencia a la carta: Así es como los criminales están copiando el modelo de negocios de Uber

Esta vez vamos a reflexionar sobre como el Modelo VaaS (Violence as a Service); es la Uberización del Crimen en el Siglo XXI y para ello, debemos estar claros que en este ecosistema líquido ha surgido una de las innovaciones delictivas más alarmantes de la década: el modelo Violence as a Service (VaaS) o «Violencia como Servicio», originalmente perfeccionado e identificado en Suecia, el VaaS representa la despersonalización y la mercantilización absoluta de la fuerza letal mediante estructuras logísticas modulares y plataformas digitales cifradas (como Telegram, Snapchat y Signal).

El escenario geopolítico actual sufre una fractura estructural impulsada por el lucrativo modelo VaaS, el cual desestabiliza la seguridad tradicional. Esta transición se alinea con la teoría de Bauman (2000) sobre la modernidad líquida, caracterizada por dinámicas de poder fluidas, mutables y deslocalizadas.

En este entorno fluido, las amenazas globales disuelven las divisiones clásicas entre la paz y la guerra, lo público y lo privado, o lo institucional y lo delictivo.

Esta fluidez sistémica converge con el interregno de Gramsci (1971), un «claroscuro» donde las viejas estructuras no terminan de morir y los nuevos marcos de gobernanza global no logran consolidarse, permitiendo que potencias revisionistas operen en simbiosis con redes criminales transnacionales para socavar la estabilidad democrática.

En ese orden de ideas; la doctrina de la guerra híbrida prescinde del enfrentamiento militar directo en favor de un enfoque asimétrico, orientado a inducir parálisis estratégica, desestabilización institucional y erosión social mediante vectores cibernéticos, informativos y delincuenciales (Galeotti, 2019).

Rusia e Irán perfeccionaron la subcontratación de actores no estatales para proyectar poder asimétrico y lograr negación plausible.

La arquitectura operativa del VaaS fragmenta deliberadamente la cadena de responsabilidad penal a través del diseño institucional y tecnológico, dividiendo la operación en tres jurisdicciones diferentes:

El Mando Remoto: Un líder criminal u operador estatal dirige la operación desde el exterior (vía plataformas cifradas), fuera del alcance físico y legal de las autoridades locales.

El Facilitador Logístico: Un adulto ubicado en el país objetivo provee las armas, el transporte, el alojamiento y el dinero en efectivo.

El Ejecutor Inmune: Un menor de edad (frecuentemente menor de 15 años) acepta el encargo digitalmente. En países con sistemas penales garantistas o específicos para la infancia (como Suecia), esta edad garantiza la impunidad penal completa o penas mínimas de internamiento social. Tras la ejecución, se coordina su fuga inmediata hacia un tercer país.

Este modelo no es un fenómeno aislado; es un mercado laboral criminal estructurado que opera de manera estandarizada bajo cuatro niveles progresivos de violencia:

Nivel 1: Intimidación, amenazas digitales y daño patrimonial básico (vandalismo).

Nivel 2: Violencia física dirigida (palizas, extorsión coactiva).

Nivel 3: Ataques armados complejos (tiroteos a fachadas, detonación de artefactos explosivos improvisados).

Nivel 4: Asesinato por encargo (sicariato puro).

El VaaS no viaja en avión; viaja en redes sociales y servicios de mensajería; simplemente entre 2023 y 2025, fiscalías europeas confirmaron la presencia de este modus operandi en once países del continente: Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Países Bajos, Noruega, España, Reino Unido y la propia Suecia.

Lo crítico para la seguridad colectiva es que este mercado de violencia a la carta ya está siendo capitalizado por servicios de inteligencia extranjeros (como el GRU ruso o la inteligencia iraní) para contratar saboteadores locales desechables, abaratando los costos políticos de la atribución estatal.

En ese orden de ideas; la seguridad del siglo XXI debe pasar de ser reactiva (investigar el homicidio o el sabotaje consumado) a predictiva e interceptora (enfoque pre-crimen), respetando escrupulosamente los marcos democráticos y los derechos humanos, en virtud de que mediante el uso de análisis predictivo basado en algoritmos de aprendizaje automático, se pueden identificar patrones de comportamiento anómalos en los registros financieros, transferencias aduaneras de doble uso, creación de empresas fachada informáticas y movimientos migratorios inusuales de menores que preceden a un ataque híbrido.

Las plataformas analíticas de grafos permiten interconectar nodos aparentemente desconectados (un reclutador digital en el Medio Oriente, un facilitador de armas en una capital europea o latinoamericana, y un monedero virtual de criptomonedas) en tiempo real.

Luego entonces; es necesario abandonar las viejas plantillas burocráticas del Estado-nación sólido, en virtud de que Rusia e Irán han comprendido la naturaleza líquida de nuestra era globalizada, utilizando las redes de criminalidad transnacional y las innovaciones de mercado como el Violence as a Service (VaaS) como el sustrato de su confrontación asimétrica contra las democracias occidentales.

El patrón de captación digital de menores, líderes inmunes en el exterior y la fragmentación jurisdiccional deliberada, ya no es un fenómeno exclusivamente europeo; es la arquitectura criminal global dominante que está tocando las puertas de América Latina y frente a esa fluidez del monstruo híbrido que describe el interregno gramsciano, la única defensa viable es la sofisticación analítica y la agilidad de los Estados democráticos.

América Latina no puede esperar a que el modelo VaaS escale por completo en su tejido social antes de legislar y tecnificar sus instituciones; por lo que también deberá adoptar una mentalidad predictiva del modelo pre-crimen, optimizando la velocidad de respuesta sistémica a través del ciclo OODA impulsado por inteligencia artificial, y consolidando marcos legales transnacionales integrados, las sociedades abiertas, podrán transformar su actual vulnerabilidad institucional en una resiliencia estratégica adaptativa capaz de disuadir, interceptar y derrotar a los actores estatales y no estatales que operan en las sombras del orden internacional.

Es importante tener en el radar la Campaña de Sabotaje Ruso y Contratación VaaS en Europa (2024-2025): Agencias de inteligencia europeas detectaron una serie de incendios provocados en centros comerciales de Polonia y almacenes logísticos en el Reino Unido y Alemania. Las investigaciones judiciales demostraron que los autores materiales no eran agentes de la inteligencia militar rusa (GRU), sino ciudadanos locales con antecedentes penales comunes, reclutados a través de canales anónimos de Telegram y pagados con criptomonedas bajo la lógica de «servicios por encargo». Rusia actuó como el vector intelectual y de financiamiento, mientras que el crimen organizado local proveyó la infraestructura táctica desechable.

El Desembarco del VaaS en Escandinavia y su réplica Global: En Dinamarca y Suecia, las autoridades procesaron casos donde líderes de bandas criminales refugiados en Turquía o el norte de África ordenaron de forma remota, mediante Snapchat, el asesinato de rivales en Copenhague. Los ejecutores arrestados resultaron ser adolescentes suecos menores de 15 años que viajaron en tren únicamente para cumplir el «contrato de nivel 4».

La Alianza Irán-Crimen Organizado en la Triple Frontera: El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y fiscalías latinoamericanas han documentado cómo clanes familiares adscritos a Hezbolá en la Triple Frontera controlan empresas de fachada dedicadas a la importación y exportación de productos electrónicos. Estas empresas reciben dinero proveniente del narcotráfico facilitado por organizaciones criminales sudamericanas, lo mezclan con flujos de comercio legítimo, y envían los dividendos a cuentas puente en el Líbano y los Emiratos Árabes Unidos, financiando de forma directa las operaciones asimétricas iraníes.

La Replicación del Patrón en América Latina: Países como Costa Rica, Ecuador, México y Colombia ya documentan formalmente la presencia de grupos criminales nacionales e internacionales (como el Tren de Aragua o facciones de los carteles mexicanos) que operan bajo lógicas idénticas al VaaS: mando remoto (muchas veces desde cárceles de máxima seguridad o el extranjero), reclutamiento masivo de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) a través de redes sociales (TikTok, Facebook, WhatsApp), y una fragmentación jurisdiccional deliberada para evitar la trazabilidad judicial.

Derivado a los casos empíricos descritos; es evidente que el modelo Violence as a Service (VaaS) redefine la vulnerabilidad de las fronteras físicas en la era de la modernidad líquida descrita por el Sociologo Bauman, y en plena modernidad liquida, el VaaS quiebra este paradigma al desmaterializar la preparación del delito y explotar la asimetría de los marcos jurídicos de control migratorio y de menores.

Derivado de lo anterior; el núcleo operativo del VaaS y de la guerra híbrida asimétrica reside en plataformas de mensajería con políticas laxas de moderación y cifrado de datos, siendo Telegram, Snapchat y Signal los vectores principales. Por lo tanto; es importante poder legislar para investigaciones pre-crimen (predictivas e interceptoras) sin vulnerar los derechos constitucionales a la privacidad requiere una evolución del derecho internacional público y de la soberanía digital. Así mismo también se debe tener en cuenta el precedente del arresto de Pavel Durov y la Jurisdicción Digital Forzosa; toda vez que la detención del fundador de Telegram, Pavel Durov, en Francia, marcó un punto de inflexión geopolítico, ya que el Estado moderno ha comenzado a responsabilizar penalmente a los ejecutivos tecnológicos por la «complicidad por omisión» en delitos de crimen organizado, terrorismo y tráfico de menores que ocurren dentro de sus plataformas.

Además no debemos olvidar que el flujo financiero de la guerra híbrida y el VaaS ha abandonado casi por completo el sistema bancario SWIFT. Para garantizar el anonimato del mando remoto, la compensación al facilitador y el pago al menor ejecutor, las redes emplean una arquitectura de lavado de dinero basada en activos virtuales de tercera generación.

La seguridad en el interregno del siglo XXI; exige abandonar las viejas plantillas burocráticas del Estado-nación sólido, Rusia e Irán han comprendido la naturaleza líquida de nuestra era globalizada, utilizando las redes de criminalidad transnacional y las innovaciones de mercado como el Violence as a Service (VaaS) como el sustrato de su confrontación asimétrica contra las democracias occidentales.

El patrón de captación digital de menores, líderes inmunes en el exterior, fronteras permeables explotadas por el diseño delictivo y flujos financieros invisibilizados por criptografía avanzada ya no es un fenómeno exclusivamente europeo; es la arquitectura criminal global dominante que está tocando las puertas de América Latina.

Frente a la fluidez del monstruo híbrido que describe el interregno gramsciano, la única defensa viable es la sofisticación analítica y la agilidad de los Estados democráticos. América Latina no puede permitirse el lujo de esperar a que el modelo VaaS escale por completo en su tejido social antes de legislar y tecnificar sus instituciones.

Compartir :